En otra ciudad había un ciruelo en un alcorque que yo veía florecer cada febrero. Anoche escribí estos versos:
Ciruelo de los sueños,
hoy has florecido
en mi recuerdo.
[Enero. Noviembre]
Juan Avellana | 1:50 AM |
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El maestro atisba sobre el hombro de los discípulos, se inclina para señalar una línea, susurra una palabra junto a la oreja, camina por la habitación. Cuando los jóvenes se han ido, el maestro recoge despacio los cuadernos abiertos, sopla levemente sobre el papel agarbanzado y la tinta negra desaparece como arena fina.
Juan Avellana | 2:52 PM |
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Va dormido junto a la ventanilla. El sol le cae en la boca entreabierta, sobre los brazos, como el obrero de un cartel de guerra.
Está dormido, y hasta parece bueno. El trabajo cansa tanto como la inocencia.
[Madrid: lomografía]
Juan Avellana | 11:51 PM |
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El gran incendio arriba ha desbaratado la circulación en los subterráneos. Un turbión de músicos, guardianes de porra, trajes, periódicos, viejos, tacones, señoras cabizbajas, operarios, maletines, voces, muchachas virginales y tatuajes, y por encima de todo un ciego canta la suerte en un cruce de pasillos.
[Sobre las fotos lomo:
http://www.lomospain.com/lomografia/lomografia.php
http://www.lomo.com/
http://www.lomography.com/]
Juan Avellana | 11:46 PM |
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No existen diccionarios de actos, en donde a cada acto le corresponda un valor. Sabemos que toda acción se completa en su efecto, y así nos resignamos a aceptar que nuestros actos suceden.
Del mismo modo, lo que decimos no se entiende en un diccionario. Lo que decimos se lee en sus consecuencias.
Escritores, amantes, oíd: que la palabra consiste en sus consecuencias.
[Pragmática]
Juan Avellana | 1:01 AM |
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Uno no hace lo que hubiera querido hacer, sino lo que hace. Uno no dice lo que quiere decir, sino lo que dice.
Juan Avellana | 1:17 AM |
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Como tantas otras veces, los comentarios al
post anterior son lo mejor de la página, más apreciables porque pronto se habrán borrado. Metido en esa charla, me vino de pronto a la cabeza una frase de
Peer Gynt, de Ibsen, que leí hace mucho: «espíritu de avaro o naturaleza pródiga, es caro pagar con la vida el propio nacimiento». El perfecto contrario de mis versos de Jiménez Lozano: «Todo esto hay que pagarlo con la muerte. / Quizás no sea tan caro».
Entonces tuve la intuición de que la distancia que va de una afirmación a otra acota el espacio del mayor de los misterios. Tan oscuro, tan sencillamente expuesto.
Juan Avellana | 1:57 AM |
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