Una sola luz

En lo profundo del invierno, el mundo parece muerto. Pero las hojas saben volver, como si tuviesen una brújula para internarse en la áspera noche y regresar con la primera luz.

Ellas se abrirán, y pronto. Se echa de ver por señales menudas. 

Y yo, ¿por qué yo no he de volver?

Vedme aquí, sentado junto a una rama desnuda, preguntándome lo mismo que cada hombre desde el principio del tiempo.

Me lo pregunto de corazón; y sin embargo, parece que estuviese representando un rito. Así veo que se sucede mi vida: cumpliendo los hechos de un destino común y consabido, como si se tratase de la secuencia de aterrizaje de una sonda espacial o los actos de una obra de teatro.

A Macbeth le habían profetizado que nada le ocurriría a menos que el bosque de Birnam subiese a la colina de Dunsinane. Y eso fue lo que pasó: que el bosque anduvo, de una manera imposible de imaginar.

Y así —no lo digo por queja, sino con maravilla— mi vida: ocurre lo esperado, incluso si el argumento debe seguir un curso perfectamente inesperado.

 

[Soles occidere et redire possunt; / nobis cum semel brevis lux occisus est / nox est perpetua et una dormienda. «Los soles pueden ocultarse y aparecer de nuevo: nosotros, cuando nuestra breve luz se oculta, hemos de dormir una noche perpetua» (Cayo Valerio Catulo, carmen V).]

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Comentarios

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De la muerte invernal nacen esos primeros brotes de vida. La existencia parece una rueda perpetua, un perpetuum mobile (¿se dice así?). A nosotros, que hemos confiado todo a nuestros sobresaturados sentidos, abotargados de tanto estímulo y tanto destello, se nos escapan a diario esos pequeños detalles que anuncian que muerte y vida son lo mismo y se renacen y se remueren for ever.

No sé si me explico. Me ha costado más de una lectura este escrito tuyo, pero hoy me ha inspirado... porque es muy plástico y tiene la melancolía del invierno.

Avellana, salud y disfrute de los últimos copos de nieve, si caen.

*

Caramba, Marisa, eso es muy gratificante.
Y, por cierto, ahora que lo dices me doy cuenta del tamaño de la melancolía invernal del post. No era mi intención... Quiero decir, conscientemente. Pero ahora bien lo veo.
¡Gracias!

*

Pero... cuando te sientas junto a una rama desnuda, ¿no te vuelves rama? Aun cuando estés pensando en el tiempo, la muerte, lo esperado de la representación... ¿no hay algo de nosotros que se hunde en la tierra y roza secretos sobre la vida y la muerte? ¿No nos metemos en dimensiones que nada tienen que ver con los parámetros resobados y requeteconocidos? Etc., etc.

Es como si la vida (la mía) tuviera dos escenarios: el habitual donde haces cosas habituales; y otro... Ay el otro, perfumado de misterio e intocable. Pero ahí está, asoma en tus escritos. Que, por cierto, me hacen reflexionar mucho.

No sé si me he explicado o me he metido en un jardín muy grande.

Salud!

*

Hola. Me he pasado un buen rato dándole vueltas a tu pregunta, y es difícil de responder. Me recuerda a cuando dos personas intentan describirse una sensación física inusual.

Creo que sé lo que quieres decir, pero no estoy seguro. Lo de “los dos escenarios” me resulta familiar; aunque, pensándolo ahora, me doy cuenta de que ya no describiría así mi experiencia subjetiva de las cosas. Más que nada, porque el “escenario cotidiano” se me hace también incomprensible. De veras.

Hum, no me quedo satisfecho de la respuesta, claro. Seguiré dándole vueltas (con los trozos que he cortado de esta respuesta, me sale un post largo :) Dame tiempo, y volveré con algo mejor.

(De todos modos, al menos puedo responder sencillamente: «sí, creo que comprendo lo esencial de lo que dices». Pero lo dejo aquí porque si no no le voy a dar nunca al botón de "enviar").

¡Salud, Marisa! Y gracias otra vez.

*

Retiro, pues, las preguntas: son como para perderse, y ya se sabe que sólo hay buena respuesta si hay buena pregunta. De nada y adelante.

*

Os leo y me gustáis, aunque no entienda todo, claro.

Un abrazo

*

Quizás hay dos escenarios, como dice Marisa, uno real y otro simbólico. Uno que vemos y otro que suponemos, y que de vez en cuando se deja ver.

En este sentido "la fotografía", la buena fotografía, me refiero, tiene la cualidad de captar, de manera difusa, ese otro escenario, que es el que realmente me interesa. La fotografía trata de lo que no se ve, no recuerdo quién lo dijo. Yo vivo en un lugar bastante feo, pero no inexpresivo y que, si lo miras de determinada manera en fotografías, o con un texto literario, o con la mirada de un poeta, en fin, ya sabéis qué quiero decir, parece que no se corresponde con lo que veo.

En fin, un lío, interesante para mí, claro, y quizás también para vosotros. Escribir es narrar ideas, creo, y vosotros lo hacéis con más precisión y claridad que yo, acostumbrado a lo ambiguo y, muchas veces, confuso.

Un abrazo

*

En la universidad me pusieron en contacto (someramente) con la lógica, lo que creo que al final, a lo tonto, me influyó bastante. En lógica formal se habitúa uno con toda naturalidad a ese concepto de separación: aquí está el mundo (el que sea, un conjunto de hechos en bruto) y aquí, de este lado, un sistema de símbolos, un lenguaje, una figuración que intenta dar cuenta de él, que intenta, digamos, “dar forma” y limitar algo (el mundo) que es ajeno, borroso y sin límites.
No digo que por causa de eso uno vea varios “escenarios”, sino que por causa de ello (en mi caso) es muy sencillo aceptar naturalmente que el mundo es una cosa y su(s) representación(es) otra, sin necesidad, qué sé yo, de tomar peyote :)

Esto lo cuento como un intento de aclarar un poco cuál es mi acercamiento a las cosas: por si sirve para quitarle ambigüedad a lo que llevo dicho durante la conversación. Pero la representación que nos interesa a nosotros aquí es la representación artística (que es a lo que se refiere José Luis); y el mundo que se quiere representar, aún más amplio (y vago), porque a las cosas materiales que se ven hay que sumarles la experiencia subjetiva del mundo, el estar uno en el mundo y lo que no se halla en el mundo sino dentro de uno.

*

Sirve, ya lo creo que sirve, y creo que también me servirá a mí, aunque tengo que reflexionar sobre todo esto. También tocas otra tema, que es el de la representación artística. Como no tengo muy claro qué es arte y cuándo algo es artístico, suelo pensar en términos de bondad: un buen texto, una buena foto, una buena pintura, una buena melodía... y eso sí lo tengo claro con más facilidad, aunque hay veces, sobre todo en música, claro, que sí reconozco el arte, o me parece reconocerlo, aunque no me pondría a convencer a nadie de que es así.

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