Julio

 

El verano ha madurado como un fruto.

Las sombras de las hojas se mueven con el viento.

Sobre el muro

el sol escribe versos.

 

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Durante los últimos dos meses, por lo menos, en un árbol del patio de casa han pasado las noches uno, dos, tres y hasta cuatro ¿vencejos, golondrinas?, no lo sé con exactitud. Alguna que otra vez los he espantado sin querer, cuando he salido a regar las plantas, algo que mi suegra hacía sin duda mejor.

Mi mujer me ha hecho notar que hoy estaban posados en un cable de la luz muchos pájaros parecidos a los del patio y hemos deducido que se preparan para marchar. Supongo que también los que han sido mis vecinos nocturnos estos meses, ya veremos. También me ha dicho que este sol de otoño es el que más le gusta.

Un abrazo

*

Hola, José Luis. Esa escena que me cuentas hace que septiembre parezca delicioso (y lo es, verdaderamente, aunque también melancólico). ¿Tú crees que será así, que se están preparando para irse? Qué curioso. A ver si me acuerdo de preguntártelo dentro de un par de semanas, para saber cómo ha acabado la historia.
¡Un abrazo!

*

Después de investigar con mi hijo qué pájaros son los del patio, hemos llegado a la conclusión de que son "aviones comunes", y ayer mismo todavía estaban, tres de ellos, los habituales, posados en unas ramas del árbol, más bien pequeño, un prunus, del patio. Ensucian el suelo, claro, pero me hace gracia salir cada noche al patio y mirar si están. No suelen asustarse, tampoco yo los espanto, pero creo que son aves migratorias y marcharán pronto. Bueno, con qué cosas tan pequeñas nos entretenemos.
Por otra parte, hoy comienza realmente para mí el curso, y todas las demás cosas también. Mi hijo en Francia y mi hija en Suecia, nosotros aquí.

Un abrazo

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Me has dado que pensar con lo de dedicarse a las cosas pequeñas. Hace tiempo que le vengo dando vueltas, porque cada vez le tengo más respeto a esa dedicación. Creo (creo; no sé, no me acuerdo bien) que siempre he sido propenso a ella, sólo que antes era distraída y culpablemente, mientras que ahora le presto mucha atención y me absorbe. Se me hace una cosa importante.
El otro día me apunté que son los niños y los viejos los que se toman las cosas menudas en serio. O sea, que igual es una debilidad de la edad; puede ser :)
De todos modos, me gusta mucho lo que me has contado; me encanta. Ojalá tuviese un patio.

¡Feliz primero de año (escolar)! :)

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Me alegra leer que eres propenso a eso, a las cosas pequeñas. Tenía un tío-abuelo que era feliz con su huerto, al que dedicaba tiempo, pero no todo el tiempo. Iba en bicicleta hasta allí. Mi padre era un especialista en cosas pequeñas, aunque es verdad que lo veo ahora y no tanto entonces, hace treinta años.

Es un tema complejo e importante. Quizás podría resumirse en: ¿cómo hacer que la vida cotidiana, muchas veces rutinaria, sea una vida completa, plena, en todos los sentidos? No parece fácil, pero es una empresa apasionante en la que se pone de manifiesto todo lo que uno es, y sus defectos y adicciones también (estoy leyendo a Foster Wallace, por un lado, por mi cuenta, digamos, y por otro a Cadalso, "Cartas Marruecas", en el Club de Lectura virtual solo en castellano al que pertenezco desde hace unos tres o cuatro años, y ambos me producen satisfacción, quizás por lo muy diferentes que son).

Niños y viejos, tienes razón, aunque empleas unas palabras que, como tantas otras, su significado va cambiando. Cada vez los niños dejan de ser niños antes, y se transforman en consumidores jóvenes, y los viejos en esta sociedad no acaban nunca de serlo. Yo, con 58 años, no hay manera de que me consideren viejo o al menos maduro, pre-viejo, aunque noto que cada vez más me estoy convirtiendo, como todas las personas mayores, en "transparentes" para los demás. Es algo curioso y al parecer inevitable: dejas de contar, no te ven.

El patio tiene unos treinta metros cuadrados, irregulares, con baldosas granates. El solar era muy grande y el arquitecto pensó en hacer un patio interior al que da toda la casa en vez de construir todo. Allá por los noventa y pico.

Un abrazo

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Anteayer por la noche solo quedaba uno, ayer y hoy
ya ninguno. El otoño es inevitable, como el invierno.

Un abrazo

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Gracias por acabar de contarme la historia. De veras tenía curiosidad por saberla. Qué comportamiento tan curioso (y tan escenográfico): "preparan" el viaje. No se van sin más, claro.

Como si formasen parte de la ceremonia de clausurar el verano.

(Me habría encantado meter aviones en el post de hoy, pero es un nombre difícil de manejar y puede inducir a confusión).

Un abrazo

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Bueno, el invierno se hace de rogar, aunque es verdad que estamos en otoño. A raíz de la presencia de pájaros en el patio hemos pensado en confeccionar algo parecido a un comedero, barato, porque caros los hay fácilmente en el mercado, para los gorriones que, me he fijado, acuden a comer los restos de la comida que el periquito que tenemos en el patio, que realmente es de mi hijo y mi nuera pero que mientras estén en Francia lo cuidamos nosotros, tira por fuera.

He pedido ayuda a mi hijo, porque sé que estas cosas le encantan, aunque tenga 28 años. Tiene que diseñar un comedero práctico, barato y funcional. Siempre ha sido así: él suele hablar de convivencia pacífica, y los animales, grandes y pequeños, incluso los microscópicos, siempre le han interesado. Bueno, nada más, una tontería, aunque imagino que Thoreau pensaría en cosas así en Walden de vez en cuando.

Un abrazo

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Me pasma mucho ese instinto que tenemos (porque es un instinto: sale solo; se presenta sin porqué y no va a ninguna parte) de construir, nutrir, cuidar, hacer crecer. Cualquier cosa que se nos presente, allí donde nos pongan. Criar plantas, amamantar un cachorro, dar de comer a los pájaros. Sin interés y sin ganar nada a cambio. Supongo que es parte de nuestra naturaleza cromañón, como diría Jesús Miramón, y me parece una de las partes más valiosas del espíritu humano.
A mí ese comedero me parece un acto poético 😊 (¿te acuerdas de Harrison Ford en Único testigo?)

*

Estoy esperando a ver si los pájaros tienen memoria y vuelven. El comedero ha permanecido prácticamente inactivo estos meses. Veremos.

Un abrazo

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¡Oh! Me alegro de saber que esta historia continúa. Por favor, si te acuerdas, hazme saber lo que pasa.
Un abrazo, José Luis

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