Lo bueno

Han vuelto los días felices. Los árboles verdecidos, el pájaro de la tarde, la compañía, la luz que no acaba. Me llevo abril a los ojos sin creerlo bien. Pero es verdad. Lo bueno es verdad, ahora y mientras dure.

En mi religión, cuando yo funde una religión, a finales de abril nos acercaremos al agua vestidos de blanco y botaremos barquitas de papel de caracola con sus pequeñas velas cubiertas de escrituras. Mi metafísica razonará así: nada de lo que ha sido puede perderse en el mundo, porque en tal caso nada sería. Los hechos se alejan de nosotros, arrastrados por el río del tiempo, hasta dar a una desembocadura donde se los juzga, se separan y se guardan; de un lado los hechos malos, los buenos del otro. Cuando llegue el día, nosotros también seremos pesados y separados de la misma manera. Y los buenos iremos a donde están el pájaro y la tarde, las caricias, los nombres llenos de armonía, las últimas fresas.

A finales de abril, todos los años, los creyentes fabricaremos el papel con goma blanca, hebras de algodón y polvo fino de caracola; plegaremos las barquitas y con tinta negra y mucha unción escribiremos en sus velas todo lo bueno que hayamos visto pasar, como propiciación, símbolo y rito de lo que habrá de esperarnos en el cielo. Y según las velas desaparezcan de la vista, al caer la noche, nos pondremos a beber y a cantar junto a las hogueras, allí en la orilla misma de la vida.

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Comentarios

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No sé si es la página o mi ordenador pero no puedo comentar :-(

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Oh, ahora funciona, bueno pues esto es lo que decía:
Me lo imagino algo así como estas fiestas gitanas, mezclados los chiquillos con los mayores, todos juntos y cantando. Si es así me convierto ;-)

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😄😄😄 Hecho! Pero con un poco de blues y tal. Si quieres te hago obispa

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Sí te place ;-)

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Qué maravilla, Juan. Te lo habré dicho mil veces, pero qué maravilla...

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Hola, Jesús. Me das una alegría, de verdad.
¡Un abrazo grande!

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A mí me recuerda "La Isla", de Aldous Huxley. Aunque la leí hace mil años, tiene esa atmósfera de Arcadia feliz. Aunque necesitaban aquel loro que repetía continuamente "Aquí y ahora, aquí y ahora", para que no se le fuera la parroquia por los cerros de Úbeda. Tiene también algo druídico, aunque creo que no eran tan bueniños como siempre hemos creído.

Me ha encantado eso de "me llevo abril a los ojos". Bonito, bonito. Como si uno pudiera lavarse la cara de tanto desatino con un agua primaveral purificadora.

Juan, ¿dónde se coge número?

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Me ha gustado mucho. No hay reglas en el arte. Los pájaros, creo que golondrinas, que el año pasado acamparon en mi patio vuelven a estar este año en parecidas ramas. Y con los mismos efectos. Los dos comederos que puse hace días están a pleno rendimiento. La primavera, tu primavera y la nuestra también, parece que ha llegado.

Un abrazo

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Seguro que, con el paso del tiempo, alguien lo estropea y lo convierte en una religión absurda, cerrada e intransigente... Pero no es el momento, disfrutemos hasta que eso ocurra...

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Gracias un mes más, Juan...

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Hola, Marisa.
Suena bien lo que cuentas (soy culpable de haber leído demasiado poco a Huxley 😌).
"Lavarse la cara con agua primaveral": lo añadimos al rito ahora mismo. Cuento contigo, entonces!

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Hola, Beauseant. Hum, no me cabe la menor duda de que alguien vendrá finalmente a arruinar el asunto; seguro. Pero la tuya es la actitud que se espera de un fiel, exactamente esa 😊

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Gracias a ti, libritos, de veras, muchas muchas gracias

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Hola, José Luis. ¿Así es pues como ha terminado la historia? Qué bien, ¿no? Yo igual fundo un día una religión, pero tú acabas de fundar una república. Qué cosa tan bella
(para quien tenga curiosidad, esta historia comienza en los comentarios de esta página:
http://avellana.neunoi.com/2016/07/julio.html )

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Pero ¡qué preciosidad de conversación! No sé en qué andaría que me la perdí. Gracias por recuperarla. Parecéis dos almas de gorrión comentando las novedades del vecindario pajaril. Tiene una profundidad enorme, una delicadeza y una sensibilidad maravillosa. Si hay mucha más gente con ese interés por lo pequeño, me reconcilio con el género humano. Ojalá haya millones. ¡Qué más religión que esa! ¡A ver quién tiene c...... de nombrar Papa a un gorrión o a un avioncillo!

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Bueno. Estoy intentando que los pájaros habituales, creo que son gorriones, acudan a comer a un comedero que he puesto, pero no estoy seguro de que se fíen. Veremos.

Por las noches siguen pernoctando los dos pájaros habituales. ¿Es posible que, a la vez, estén construyendo un nido? No lo creo, pero sus intereses no son los míos, ni sus equilibrios positivo/negativo. Esperemos un tiempo.

He construído un comedero más sofisticado, pero no sé si le harán caso. Al anterior, nada sofisticado, sí lo hacen.

Veranos como los de hace años.

Un abrazo

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Igualico que los críos: les compras el último juguete del mercado y se ponen a jugar con la caja.

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Bueno. Las golondrinas pasan las noches en la rama, porque realmente lo hacen así, de nuestro prunus. No sé lo que hacen durante el día.

Los gorriones, después de varios días de comer con naturalidad y confianza en unos pequeños comederos algo cutres que les pusimos, no acaban de hacer lo mismo con el comedero más sofisticado que hicimos ayer entre mi mujer y yo mismo.

Mi hijo, desde Almería, nos dice que necesitan tiempo para acostumbrarse. A mi hija, desde Estocolmo, le gusta el comedero y confía, como suele hacer para estas cosas, en el criterio de su hermano, cinco años mayor. Siempre ha sido así para estas cosas.

Lejos quedan sus infancias e incluso sus adolescencias. Por no hablar de las nuestras.

Quizás debería mandar alguna foto. Veremos.

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Hola, José Luis, Marisa. He tardado diez días en caer en la cuenta de dónde han ido a dar sus adolescencias (y las nuestras): están en el cielo de mi religión. ¡Por supuesto! :)

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(Por cierto, Marisa: ¡un papa gorrión! Sería la felicidad perfecta de muchos franciscanos :)))

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El tema de los gorriones continúa. Durante estos meses de verano han pernoctado en nuestro prunus tres, cuatro y hasta cinco pájaros. No logro saber qué nombre exacto tienen, porque parecen golondrinas pero no lo son. Durante el día llevan otra vida pero cuando se hace de noche dan vueltas alrededor del prunus, que no es muy grande precisamente, y cada uno busca su rama, que suele ser la misma día tras día. A veces hasta cinco pájaros. Y pasan allí la noche.

El comedero: compramos en un comercio chino de Almería un comedero tipo tolva, bastante bien hecho, mejor que los que habíamos hecho mi mujer y yo. Hasta ahora no le han hecho ningún caso, pero es que tampoco veo gorriones, así que lo más probable es que hasta que no llegue el frío, marchen las golondrinas del prunus y los gorriones se conviertan en visitantes habituales de nuestro patio, como otros años, no sepamos si les gusta el nuevo comedero.

¡Con qué pocas cosas nos entretenemos!

Un abrazo

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Hola, José Luis. Me encanta saber algo más de la historia de los pájaros y el patio. Se me ocurre que es un motivo de orgullo que los pájaros escojan la casa de uno para estarse, no me digas por qué. Si esa historia fuese uno de mis posts, la presencia de las golondrinas sería alguna especie de bendición.
¿Y si la felicidad fuese ocuparse de cosas pequeñas porque te dejan en paz los problemas grandes? :)

Un abrazo muy fuerte.

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