Vengo del cine de ver Mi t�o, de Jacques Tati, una pel�cula que en 1953 destrozaba con humor po�tico el s�ndrome de la idolatr�a por la modernidad. Llama la atenci�n notar que lo moderno, lo que tenemos por moderno, apenas ha cambiado en estos 50 a�os. Mientras que el barrio castizo del se�or Hulot (el personaje de Tati), si es que ha sobrevivido, ser� hoy un pulcro barrio pintoresco, y los franceses cachazudos, conversadores y alegres que lo habitaban se habr�n convertido en europeos ordenados y precisos, en cambio las cosas que en la pel�cula se nos muestran como intr�nsecamente modernas siguen pareci�ndonos muy modernas, el colmo de lo moderno.
Nuestra modernidad, sospecho, igual se nos est� haciendo un poco vieja.

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