Avellana

Un blog literario*

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31.8.03
Relaciones 
Leyendo un artículo estupendo de Sergi Pàmies sobre el verano en El País de ayer («Lo que queda de España»), se me ha venido a la memoria aquello que dice el físico Lee Smolin de que en el nivel fundamental las cosas no tienen propiedades intrínsecas, sino que las propiedades son relaciones entre las cosas.
Mi verano, este verano, consistiría en un dibujo formado por líneas tiradas entre estas cosas: la playa, el tacto de unas piedras, Langre, el color verde, un sudor inagotable, melón, chopitos, un jazmín prestado, un niño que aún no habla, el planeta Marte, los viajes en el metro con la mujer de blanco, mi terraza, la casa de Chillida, la fiebre, madrugadas de bitácoras, dieciséis canciones de Strauss, los filósofos naturalistas, etcétera.
Cada uno puede hacer su lista, es decir, su dibujo.

[«Indeed, for me the most important idea behind the developments of twentieth-century physics and cosmology is that things don’t have intrinsic properties at the fundamental level; all properties are about relations between things»: http://www.edge.org/documents/ThirdCulture/z-Ch.17.html
What is the future of cosmology?: http://www.flash.net/~csmith0/future.htm]
Juan Avellana | 6:00 PM | URL# de este post | 
30.8.03
“Si nunca desaparecieran 
las gotas de rocío en Adashino, si se mantuviera siempre inmóvil el humo de la colina de Toribe y viviésemos eternamente, sin cambiar, ¿nos podría conmover el encanto frágil de las cosas?

Kenko Yoshida (s. XIII), Tsurezuregusa. Ocurrencias de un ocioso (Hiperión). Lo cita Francisco Calvo Serraller en «Frágil», en el Babelia de hoy.
Juan Avellana | 10:21 PM | URL# de este post | 
29.8.03
La vida es un zoo. 
Te va mostrando, uno tras otro, personajes asombrosos. La cosa consiste en permanecer siempre del lado bueno de las rejas.
Juan Avellana | 11:46 PM | URL# de este post | 
28.8.03
“No pienses que fue breve la hermosura 
de esos días que hoy cantas, ni escasa la alegría
que la fortuna os diera: la belleza
sólo un tiempo requiere, y su fugaz reinado
tiene la permanencia de lo eterno.

Confórmate, y recuerda. Porque el recuerdo sabe
prolongar el pasado, impedirle a la sombra
su cosecha de olvido.
                                No lamentes que el fin
ya en el principio aguarde.
                                        Y sin dolor acepta
la gloria melancólica de saber que has vivido.

Eloy Sánchez Rosillo, «La amistad» (fragmento).
Las cosas como fueron (Ed. Comares).
Juan Avellana | 11:35 PM | URL# de este post | 
27.8.03
Adiós 
Juan Avellana | 11:20 PM | URL# de este post | 
26.8.03
La razón y el Todo 
En el nacimiento de la filosofía, el filósofo se enfrenta al Todo y dilata su vista sobre él, maravillado. Y se dice: «Menos mal que no tengo que limpiarlo».
Juan Avellana | 9:59 PM | URL# de este post | 
25.8.03
Del mito al logos 
Cuentan que Augustus Kromberg compuso su Tratado del alma en siete tardes sucesivas. Cada mañana, las hadas afilaban sus lápices.
Juan Avellana | 8:14 PM | URL# de este post | 
23.8.03
Agosto 
Abajo, en la calle, está llegando la noche. A esta luz no puede distinguirse un hilo blanco de un hilo negro, como dice el Corán. Hace calor, y al verano aún no se le nota que va herido. Por la ventana abierta llegan voces de muchachas. Hablan con los chavales, hacen que disputan, vocean, se ríen. Por una esquina pasa despacio un hombre con un perro.
No se enciende ninguna luz porque nunca hace falta, una noche de verano, si tus amigos están dejando de ser niños, en un barrio de cualquier ciudad, mientras en las casas se hace la cena y se llenan con ruido de vajillas los patios de luces. Como siempre.
¿Quién dice que el tiempo pasa?
Juan Avellana | 9:51 PM | URL# de este post | 
20.8.03
Pregunta 
El cianuro, ¿engorda?
Juan Avellana | 7:13 PM | URL# de este post | 
19.8.03
Ahora que no estás, 
tu sombra queda, olorosa y frágil, enredada tiernamente entre mis cosas.
Juan Avellana | 6:55 PM | URL# de este post | 
16.8.03
Un juego 
En casa, Estrella, de año y medio, está jugando sola en el comedor. Se empina, alcanza el mando a distancia de la televisión, se lo lleva al oído como si fuese un teléfono móvil y se pone a hablar con toda seriedad: «¿Tacata naná, naná na a burun, papa babao?».
Pablo, a quince kilómetros de allí, está solo en su mesa de la oficina, estudiando unos documentos. Levanta la cabeza, alcanza el mando a distancia del aire acondicionado y contesta: «¡Hola, bonita! ¿Te lo pasas bien?».
Juan Avellana | 1:26 PM | URL# de este post | 
15.8.03
“Soy el oso de los caños de la casa, 
subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños.

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas.
Juan Avellana | 2:47 AM | URL# de este post | 
12.8.03
Punto de vista II 
En el tren de cercanías va dormida una joven china. No con el sueño incómodo de estos casos, sino con un abandono inocente, como la que está en su cama.
Es una mujer china, ya digo, dormida en un tren. Una figura cualquiera. En alguna parte saben su nombre, piensan en ella mientras no está, la esperan. Quizá para alguien ese rostro único se confunde con el rostro del mundo. O quizá no.
No puedo saber si ella tiene esas cosas. De mí sí puedo. Me miro ahora a mí mismo —miro las manos que sostienen el periódico abatido sobre mis rodillas— y me lo pregunto. Y sí, tengo esas cosas.
La ventana del tren atraviesa Madrid. Vuelvo a mirar a la mujer dormida. ¿Y ella?
Juan Avellana | 11:29 PM | URL# de este post | 
11.8.03
Lo inefable 
La primera hoja caída, en lo alto del verano. La primera luz que se fatiga al final de la tarde. La primera mañana de sol suave. El primer recuerdo de otros veranos.
Juan Avellana | 11:26 PM | URL# de este post | 
10.8.03
“Ciencia astral 

Su mundo, casi de nada y nada,
de fantasmales supercuerdas
en el espacio decadimensional,
extrañeza, color, espín y encanto —

pero cuando tiene dolor de muelas,
el cosmólogo,
cuando se disipa en polvo de nieve
en St. Moritz,
come ensalada de patatas
o se acuesta con una señora
que no cree en bosones,
cuando muere

se evaporan los cuentos matemáticos,
las ecuaciones se derriten
y él vuelve de su más allá
a este mundo
de dolor, nieve, placer,
ensalada de patatas y muerte.

Hans Magnus Enzensberger,
Los elixires de la ciencia (Anagrama, p. 106).
Traducción de José Luis Reina Palazón.
Juan Avellana | 9:29 PM | URL# de este post |