Avellana

Un blog literario*

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28.11.03
Espejo 
Esta tarde he soñado que dormía la siesta.
Juan Avellana | 12:17 AM | URL# de este post | 
24.11.03
Conocimiento 
El guarda jurado de mi empresa soñó anoche con que una mujer de verde se inclinaba sobre su cuerpo tumbado en la hierba y le besaba entre los ojos. Luego, esta tarde, mientras hacía la ronda por el patio de atrás, ha descubierto un nido con tres huevecillos diminutos de color pardusco, en la horquilla de una de las ramas bajas de un castaño.
Está dudando sobre si contármelo o no. En la oficina yo soy casi siempre el último en salir. Suelo sentarme a la mesa del guardia para firmar la hoja de la ficha, y a veces me entretengo unos momentos charlando con él. Es un buen lector, y así mata todo ese tiempo del que dispone. Le ha asaltado de repente la necesidad de compartir sus experiencias de hoy, aunque él intuye que se trata de algo muy íntimo. Mientras relleno los datos de mi ficha evito todo el rato mirarle a los ojos, porque no sé qué le diría si se animara a hablarme. Sé lo que significan esas dos imágenes con las que hoy se ha cruzado, y también sé adónde lo llevan; pero me resulta imposible imaginar qué puede seguirse si intervengo yo y le informo. Según le diga yo, él hará una cosa u otra, y a partir de ahí el futuro se ramifica infinitesimalmente hasta desvanecerse. Si me incluyo en el paisaje, de pronto ya no veo. Casi siempre es así.
Si no me incluyo, de qué sirve decir nada.
Salgo a la calle y me quedo parado bajo la cornisa del edificio. Está lloviendo y ya es de noche. A veces, este don se me hace tan pesado. Incluso aquí, en este lugar perdido adonde he venido a parar y en donde nadie se mira. Quizá ha llegado la hora de recoger otra vez mis cosas y volver a marcharme. Lo que no sé es adónde.
Juan Avellana | 11:26 PM | URL# de este post | 
22.11.03
Punto de vista III 
Ella lo admira con sus ojos grandes mientras él se explica, encantadoramente. Ella cree en el amor imposible; tiene fe en el milagro; que suceda depende sólo de ella. Eso cree.
Y está en lo cierto, pues en verdad el milagro del amor imposible se halla a su lado y en sus solas manos. Basta con que se vuelva y se fije en el muchacho silencioso que a sus espaldas la está contemplando.
Juan Avellana | 8:57 PM | URL# de este post | 
19.11.03
Noviembre 

El sábado
se ha quedado desnudo el ciruelo.
En una noche.
Juan Avellana | 12:58 AM | URL# de este post | 
16.11.03
La cuestión 
¿Se diferencian los ateos unos de otros según el dios en que descrean?
Juan Avellana | 11:49 PM | URL# de este post | 
14.11.03
Juventud 
Piensan que se mantendrán jóvenes permaneciendo fieles a las creencias de la juventud. Y ahí se quedan, su juventud y ellos, alejándose inmóviles, mientras el resto del mundo alrededor es llevado por la marea del tiempo. Cada vez más lejos, como una luz en un embarcadero.
Y lo mejor de todo es que no se explican que los nuevos jóvenes no los consideren jóvenes a ellos: cómo van a haber dejado ellos de ser jóvenes, si no se han movido ni un palmo del sitio.
Juan Avellana | 12:16 AM | URL# de este post | 
13.11.03
Imagina 
La sociedad humana es un sistema de computación distribuida.
Juan Avellana | 12:11 AM | URL# de este post | 
11.11.03
Lo que está 
El amor está siempre. Cuando está, porque está; y cuando no está, porque está ausente.
Juan Avellana | 10:29 PM | URL# de este post | 
10.11.03
Lo que falta  
He escrito aquí sobre el verano, sobre las plantas y sobre la gente que viaja en los trenes. He hablado de muchachas, de las propiedades de la materia, de relieves mesopotámicos y de playas. He mezclado recuerdos, patos, invenciones, neutrinos, avisos, discos duros, magia, zoológicos, tribunales y mareas. He reflexionado de muchos modos sobre la escritura.
El amor está detrás de cada una de esas letras.
Juan Avellana | 11:30 AM | URL# de este post | 
7.11.03
No importa cómo 
Cuando uno encuentra algo bueno, no es equivocado decir que era eso lo que estaba buscando.
Juan Avellana | 11:25 PM | URL# de este post | 
6.11.03
Una aclaración 
No es, como tantos apresurados piensan, que el Blog Celestial de la Contemplación Perfecta esté abandonado. Ni mucho menos. Se actualiza. Un post nuevo cada 120 años.
Juan Avellana | 8:29 PM | URL# de este post | 
5.11.03
“El enemigo es tonto: 
se cree que nosotros somos el enemigo, ¡cuando el enemigo es él! Cuando lo vuelvo a pensar me entra la risa...”

Pierre Desproges.
Al menos, así lo citaba John Brown en el número 56 de Archipiélago.
Juan Avellana | 11:13 PM | URL# de este post | 
3.11.03
Si la cosa está yo estoy aquí 
La literatura que a mí me gustaría escribir, en su forma más pura, es esa que practican los niños cuando señalan con el dedo, durante el tiempo en que aún no hablan. ¿Los habéis mirado? Ellos ven la cosa —la que brilla, la que suena, la que está, la cosa alta, la lisa, la naranja— y la señalan. Uno, hecho a los gestos del adulto, se pregunta qué quieren de la cosa, pero no quieren nada. Es solamente que la cosa es, y es de ese modo, ahí. Una literatura de la ostensión. Una celebración de la cosa, y a la vez del niño. Si la cosa está ahí yo estoy aquí.
Escribir de ese modo sería como dar con un camino de vuelta. Porque yo soy ya un habitante de una dimensión teleológica. Mi mundo es una trama de porqués. No se puede escribir pan luz agua mujer piedra, y ni siquiera he ahí una mujer agua como la luz y la piedra, casi ni una mujer sentada sobre la piedra inclina la cara sobre la luz del agua, sino que al escribir hay que ahondar su porqué.
Si no, no vale. Si dices «aulaga» a un compañero silencioso, él se volverá y te preguntará por qué lo dices. Por nada, respondes. Pero se supone que lo dices para algo, no como un niño, no para manifestar la aulaga, su olor silvestre o su recuerdo, no para revelarla y celebrarla. La palabra no es una epifanía. Se dice por una razón. Viene al caso.
Es más, parece que en eso consiste precisamente la literatura, en llegar al sitio de donde a mí me gustaría partir. La mejor literatura es una soberbia construcción que acaba manifestando de la profunda verdad de lo presente.
Qué rodeo más largo; tanto trabajo para demostrar las cosas, las simples cosas que están ahí y que ya no comprendemos con que nos sean, sencillamente, mostradas.
Juan Avellana | 11:21 AM | URL# de este post |