Avellana

Un blog literario*

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28.2.04
Poligamias 
Un estructuralista podría decirte que hay dos clases de polígamos: los sincrónicos, que están casados a la vez con varias personas, y los diacrónicos, casados con varias personas sucesivamente a lo largo del tiempo. De modo que, por ejemplo, la diferencia entre la fidelidad y el adulterio sería una cuestión de tempo.
Bueno: llevado a la gramática, el estructuralismo también arroja resultados curiosos.
Juan Avellana | 2:32 AM | URL# de este post | 
25.2.04
Vida 

Los años
          dejan
y quitan
como las olas

Juan Avellana | 12:02 AM | URL# de este post | 
23.2.04
Marina III 
Había un personaje de Los lunes al sol que no conseguía quitarse el olor a pescado de la fábrica de conservas. Es un rasgo verídico, porque conocí un pescador que hacía algo parecido. Con la soledad pasa un poco lo mismo: nunca se te va ese olor de encima.
Juan Avellana | 12:41 AM | URL# de este post | 
19.2.04
“Gratitud  

Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.

Gracias pelo
caballo
mandarino.

Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.

Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.

Muchas gracias al humo
A los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla,
a la sangre
a los toros
a la siesta.

Gracias por la ebriedad,
por vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.

Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.

Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.

Oliverio Girondo,
Agradecido.


Oliverio Girondo, en Persuasión de los días.
[Gracias a http://www.poeticas.com.ar/Directorio/
Poetas_miembros/Oliverio_Girondo.html
, donde hay más poemas, y no solo de Girondo.]
Juan Avellana | 11:15 PM | URL# de este post | 
16.2.04
En el arte 
contemporáneo, a menudo la obra no dialoga con el espectador, sino con la época en que está inscrita. Para enterarse de esa charla el espectador debe aprenderse el idioma que ellos usan y escuchar en silencio, ahí afuera.
Juan Avellana | 11:40 PM | URL# de este post | 
14.2.04
Fantasmas 
En las noches inquietas, cuando doy vueltas en la oscuridad sin alcanzar el sueño, siempre se me viene a la cabeza aquel verso de Goytisolo: «y el viento en el postigo recita tus mentiras». No me extraña; los fantasmas de mi casa son mis promesas incumplidas.

[José Agustín Goytisolo: de «Non Non», en Palabras para Julia (Lumen).]
Juan Avellana | 1:27 AM | URL# de este post | 
11.2.04
“Poema 

Tal vez en el principio
el tiempo y lo visible,
inseparables hacedores de la distancia,
llegaron juntos
borrachos
golpeando la puerta
justo antes de amanecer.

Con las primeras luces pasó su embriaguez,
y tras contemplar el día,
hablaron
de la lejanía, del pasado, de lo invisible.
Hablaron de los horizontes
que rodean todo
lo que todavía no ha desaparecido.

John Berger, en Algunos pasos hacia una pequeña teoría de lo visible (Árdora). Traducción: Pilar Vázquez.
Juan Avellana | 10:57 PM | URL# de este post | 
9.2.04
Juan Avellana estuvo aquí 
Damos por supuesto que aquí se refiere al retrete, a la tapia, a la ruina célebre. Pero en un sentido más amplio, aquí es el mundo. «Juan Avellana pasó por el mundo». A este respecto, un grafiti viene a equivaler muy resumidamente a una novela. «Los Juanes Avellanas estuvimos aquí» puede leerse en las paredes de las bibliotecas.
Juan Avellana | 12:28 AM | URL# de este post | 
6.2.04
Refrán 
No hay peor ciego que el que no quiere cambiar.
Juan Avellana | 12:20 AM | URL# de este post | 
2.2.04
El destino en Milagán 
El río Aynn desemboca en el mar a través de las tierras llanas de Yakipur, lo que hace que la corriente, ancha y lenta, se divida en multitud de brazos que acaban formando el delta del Aynn. En este laberinto de agua se encuentra la ciudad de Milagán, que tiene el último embarcadero del río, aunque en él sólo atracan lanchas, barcas y chalanas grandes de fondo plano.
Milagán es una antigua ciudad de casas de madera. Del mismo muelle sale una calle que la cruza por la mitad hasta el barrio que llaman de los Curtidores, una nervadura de callejas cada vez más estrechas ocupadas sobre todo por algunos talleres, pequeños comercios y prostitutas. En uno de esos callejones atiende la señora Mandelbrot, la adivina, echadora de cartas y quiromántica, al final de una escalera tortuosa a la que se llega después de doblar el último recodo de una serie de pasillos que se apilan y bifurcan en medio de crujidos de vigas y solados polvorientos.
La señora Mandelbrot recibe al viajero de frente, sentada a solas en el centro de una habitación; le toma la mano con delicadeza y se inclina sobre ella para seguir con la vista sobre la maraña de las líneas de la palma el itinerario que lo ha traído hasta aquí, y entonces le relata un destino fantasioso sólo por darle gusto, porque lo que ella ha visto en lo hondo del cerebro del viajero es una explosión de flores lógicas que se ramifican y se abren por delante de él según la forma de un fractal eterno.
Juan Avellana | 12:03 AM | URL# de este post |