Avellana

Un blog literario*

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29.4.04
Si hemos de creer a los científicos, 
el acto de ver es una ilusión óptica.

[Hablando de ilusiones ópticas: http://www.michaelbach.de/ot/]
Juan Avellana | 10:51 PM | URL# de este post | 
27.4.04
Aprendizaje de geometrías elementales 
Atar la lazada del cordón del zapato.
Enrollar un par de calcetines.
Plegar un avión de papel.
Dar un beso.
Juan Avellana | 12:09 AM | URL# de este post | 
25.4.04
El enunciado 
Cuentan en esta ciudad —yo no me lo creo— que a veces, en medio de un autobús atestado, una señora anciana que está de pie a tu lado se dirige a ti, musitando; tú agachas la cabeza para oírla mejor y ella te habla al oído; enseguida se apea. Cada vez dice una cosa distinta, pero siempre es muy importante, aunque no se sabe bien en qué consiste, porque todos se niegan tozudamente a entrar en más detalles. Sólo que el mensaje de la señora es para ellos muy importante.
Juan Avellana | 1:52 AM | URL# de este post | 
20.4.04
Abril 
Me pregunto cuántas veces se habrá hablado de días como estos, del cielo limpio, el verde nuevo que la brisa hace tremolar como banderas, de la luz brillante y, sobre todo, de esta exaltación vivífica que nos mueve la sangre como una marea. Imagino que todo esto se habrá dicho innumerables veces, como ahora lo repito yo, casi sin elección.
Empiezo a entender que en las cosas esenciales de la vida lo importante no es decir qué, sino solamente decirlo.
Juan Avellana | 11:46 PM | URL# de este post | 
16.4.04
Ellos se escriben cartas 
En FutureMe te proponen que les remitas un correo, y ellos te lo devuelven el día que les indiques, entre mañana y el 2028. Un expediente sencillo para escribirte cartas a tu yo futuro.
Puedes consentir que tu mensaje sea público, aunque anónimo. Yo me he pasado un buen rato leyendo cartas de estas últimas, al azar, especialmente las escritas en español; primero con curiosidad y al final contagiado de ternura. Como los niños cuando duermen, parece que nadie es malo cuando sueña. Son conversaciones de personas consigo mismas, a solas, que dan testimonio de sus deseos y sus miedos.
Me llama la atención qué poco piden: llevar una vida agradable y digna; no estar solo. Acabar los estudios, casarse, tener un gato. Todos sabemos que estar solo es terrible; sin embargo, me sorprende el valor que la gente le da a la dignidad. No, no es pedir poco.
Y, por último, la tristeza. Seguramente sin quererlo, en casi todas suena un fondo de melancolía, quizá porque, frente a la esperanza del porvenir, se yergue la intuición indecible de que no hay tiempo mejor que el ahora.

[Vía A Lápiz y Papel]
Juan Avellana | 6:17 PM | URL# de este post | 
14.4.04
La vida invisible 
Cuando la compré, mi casa estaba vacía y yo llegaba con casi nada, así que era libre de disponerla como quisiera. Me instalé tal cual, con el colchón en el suelo, el ordenador sobre un tablero de vidrio y los libros en cajas, mientras le iba dando vueltas.
El otro día a una visita le ha llamado la atención lo del colchón y las cajas, y que los cables cruzasen por mitad de las habitaciones de cualquier modo, todavía, al cabo de año y medio. Y lo de la cinta de carrocero...
Me he quedado desconcertado. Por toda esa parte de ahí, en la terraza, irá una chapa galvanizada para poner los tiestos; compraré unas jardineras un día, cuando alguien me acerque a un vivero, con un coche. Al lado de esa puerta va una estantería traslúcida. La tengo que hacer yo, pero es sencilla. Los cables del suelo van en canaletas, por ahí y por ahí. Está todo perfectamente claro.
Resulta que llevo un año y pico viviendo en una casa amueblada con deseos. Como le sucedía al niño de El sexto sentido, la decoración de mi casa son fantasmas que sólo veo yo, por lo que parece.
Estoy un poco perplejo. Y sin embargo, pienso, si en toda la vida sólo entrase yo en esta casa, no imagino otra decoración mejor.
Juan Avellana | 11:36 PM | URL# de este post | 
10.4.04
Una explicación 
A veces me preguntan si lo que cuento en esta página es verdad o no. Como respuesta, he colocado ahí lo de literario, para evitar la pregunta, ya que la verdad, en literatura, es una condición de llegada, no de partida.
[Sigue...]

Juan Avellana | 9:48 PM | URL# de este post | 
4.4.04
Inteligibilidad 
Soy un cuerpo sensible enganchado a una armazón lógica destinada a detectar patrones: espirales, círculos, aglomeraciones de puntos, desviaciones sobre la regularidad de un fondo. Yo estoy sentado. Una conocida mía se ha echado un novio al que adora, lo que lleva a su marido a alejarse de ella, pero ella no quiere perderlo. El que me cuenta esta historia, por su parte, está casado, y hace todo lo posible por unirse a la mujer de su relato y dinamitar ese grupo de vidas. Otro ha perseverado en cierto propósito durante quince años y ahora lo deja porque acaba de ocurrírsele una cosa. Salgo de ver una película de un hombre que cultiva flores de agua; me dicen que alguien ha muerto lejos, y tengo que esforzarme en recordar su cara. Algunos rezan mantras, últimamente. Hay quien vende el coche y se marcha a vivir al campo. Luego vuelve a hacer frío y me telefonea otra amiga, que no me sorprende. Los estímulos se mueven, se acercan y se alejan. El viento estremece las hojas de mi árbol en la ventana. Estos movimientos dejan estelas en la oscura superficie lisa, como un brocado de volutas de humo, como un laberinto arrítmico, y —a lo que iba— no es que haya nada que entender en la vida, o nada que yo anhele entender, sino que la máquina lógica, despierta y durmiendo, intenta cosechar esquemas, patrones, figuras. Como si fuese un robot con alma, a ratos me hago a un lado y trazo dibujitos simples sobre la arena, sólo por el placer de descansar en el amor de las formas.
Juan Avellana | 2:27 AM | URL# de este post | 
1.4.04
Recuerdo 
La impresión de que la felicidad me fue dada, a veces, para ponerme a prueba.
Juan Avellana | 12:05 AM | URL# de este post |