Avellana

Un blog literario*

Archivo
30.5.05
Tarea 

A mitad de la vida
nacer de nuevo,
y vivir sin teorías
y sin sueños.

Juan Avellana | 12:27 AM | URL# de este post | 
22.5.05
Migas 
Un sentimiento ocasional: no estar a la altura de lo que la vida me entrega.

La imaginación tiene como condición la fragilidad.

La Luna es gratis.

El Diablo piensa en Dios todos los días.

En poesía, la verdad se me aparece siempre como un reconocimiento.

Un día más no es un día menos.

La realidad —a día de hoy— es indemostrable.

Viajero: has de saber que un pájaro, desde el interior de ese bosque, canta una melodía. Tiene cinco notas y nunca se olvida.
Juan Avellana | 2:56 AM | URL# de este post | 
16.5.05
El sueño de Giovanni Drogo 
En marzo, escribí un post que llamé «El camino». Luego, en los comentarios, hablando de similitudes e influencias, le dije a Nonwriter que yo al menos era consciente de la influencia de un pasaje de El desierto de los tártaros, una novela de Dino Buzzati. Poco después me tropecé de nuevo con ese mismo pasaje en el libro de Alberto Manguel, allí donde dice:

Hay un pasaje memorable en el capítulo sexto [de El desierto de los tártaros], en el que se describe a Drogo, dormido, mientras sueña con el viaje interminable que él mismo es incapaz de imaginar. «¿Queda aún mucho? No, basta con atravesar aquel río de allá al fondo, con franquear aquellas verdes colinas (...). Detrás de aquel río
—dirá la gente—, diez kilómetros más y habrás llegado. Pero nunca se acaba».

«Hay un pasaje memorable». En marzo, mientras escribía aquel post sobre el camino tenía presente el sabor de las palabras de Buzzati: el efecto de iteración y el tono irreal, vagamente desesperado; aunque no el contenido, que creo que tiene poco que ver.
Hay lecturas tan intensas que forman parte de la biografía. Cómo iba a sustraerme de estas páginas, si las he leído tantas veces. Sin embargo, son tristísimas, y su advertencia verdadera no me ha servido de nada. No sé por qué las he frecuentado tanto. Por eso no suelo repetírselas a casi nadie; para qué, si son tan tristes y su advertencia no sirve de nada.
En todo caso, forman parte de mi gran literatura. Es una cita larga:

Tendido en el camastro, fuera del halo de la lámpara de petróleo, mientras fantaseaba sobre su propia vida, a Giovanni Drogo le asaltó repentinamente el sueño. Y mientras tanto, precisamente esa noche —oh, si lo hubiera sabido, quizá no habría tenido ganas de dormir—, precisamente esa noche comenzaba para él la irreparable fuga del tiempo.
Hasta entonces había avanzado por la despreocupada edad de la primera juventud, un camino que de niño parece infinito, por el que los años transcurren lentos y con paso ligero, de modo que nadie nota su marcha. Se camina plácidamente, mirando con curiosidad alrededor, no hay ninguna necesidad de apresurarse, nadie nos hostiga por detrás y nadie nos espera, también los compañeros avanzan sin aprensiones, parándose a menudo a bromear. Desde las casas, en las puertas, las personas mayores saludan benignas y hacen gestos indicando el horizonte con sonrisas de inteligencia; así el corazón empieza a latir con heroicos y tiernos deseos, se saborea la víspera de las cosas maravillosas que se esperan más adelante; aún no se ven, no, pero, es seguro, absolutamente seguro, que un día llegaremos a ellas. [Sigue...]

Juan Avellana | 12:50 AM | URL# de este post | 
9.5.05
La tarde 

Como cuando era niño,
me has puesto en este laberinto
a resolver una tarea desconocida.
A ratos me distraigo.
A ratos me siento al borde del camino.
No sé si me lo has dicho y lo he olvidado,
si no presté atención mientras me hablabas.

Cae la tarde. Azules, blancas,
las nubes deshebradas en el cielo.
El crepúsculo de piedra parece decir algo.

No sé volver donde el último estanque.
No oigo, o no entiendo, o me he dormido.
Las hojas están quietas. Luego vendrá la noche.
Te esperaré sentado.

Juan Avellana | 1:03 AM | URL# de este post | 
4.5.05
Escribo 
Yo sé que debo escribir cargando todo mi peso en cada palabra. Y yo sé que no escribo ni una sola palabra definitiva. Como esos viejos matrimonios, yo y yo conseguimos escribir gracias a que ninguno escucha lo que dice el otro.
Juan Avellana | 12:14 AM | URL# de este post |