Avellana

Un blog literario*

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29.10.05
Un viaje menor 
Juan Avellana vuelve esta tarde por el lugar que se llama el recodo de la Luna en su mapa irracional de esta parte del mundo. Se trata de una curva del camino que anda por la ribera del río, justo donde cruza un bosquecillo. Este sitio figura destacado en la cosmología avellanesca desde hace algo más de un mes, un día que Avellana se sentía malo y se vino tan lejos, más allá de las personas y de las casas, tan lejos cruzando los prados y el bosque, cuando cayó la oscuridad. Entonces vio la luna espléndida en el cielo y en el río, mientras la noche reciente aún clareaba por un rescoldo del día, la enorme la luna artúrica por encima de los troncos catedralicios de los árboles de la orilla opuesta y sus hojas y sus ramas en tinta china sobre el agua detenida. Avellana contempló la escena con la perfección asombrosa de los sueños y se le olvidó todo pesar por ese rato y deseó —esto es a lo que vamos, y lo cuento aquí porque me parece que es de esa clase de cosas que dan la medida de un personaje—, deseó: «Olvido, perdona esta belleza».
Esta sobretarde la Luna no viene, al borde del río sobre el que caen las sombras, pero Avellana mira acá, anda, mira allá, se pone en el mismo sitio de la primera vez, y recuerda. Todavía.
Juan Avellana | 12:52 AM | URL# de este post | 
14.10.05
Medianoche 
Es tarde mientras escribo. Hace rato que la casa está en silencio. En la planta de abajo un perro duerme su sueño. Es un perro viejo que se mueve de acá para allá con una especie de beato cansancio. Mientras escribo, él duerme su sueño tranquilo como un barco que le lleva hacia la muerte. Hermano perro.
Juan Avellana | 9:51 PM | URL# de este post |