Avellana

Un blog literario*

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26.8.06
Ser 
Hubo un tiempo en que yo quería ser escritor. No es que ya no quiera; es que no se me alcanza por qué me entraron ganas de ser yo una cosa, escritor o lo que fuese.
Henry Miller, en una de sus cartas a Lawrence Durrel, le escribía: «Por consiguiente mi intención era, yo lo he dicho, simplemente escribir. O ser escritor, más exactamente. Bien, lo he sido. Ahora lo único que quiero es ser».
Borges le hizo decir a Shakespeare, al encontrarse frente a Dios: «Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo».
Juan Avellana | 12:42 AM | URL# de este post | 
21.8.06
Agosto 
En agosto, incluso el corazón más triste y pobre puede dejar que la tarde de verano se derroche en el cielo. Va manando la luz despacio, sin mengua, hasta que se hace oscuro. Por las ventanas abiertas entran las voces del barrio, mitigadas.
Juan Avellana | 12:00 AM | URL# de este post | 
16.8.06
Consejos para viajar en metro II 
Un hombre joven con una camisa gris de verano y pantalones cortos sube a un vagón del metro en una parada intermedia de la línea. Al cabo de un par de estaciones acaba por comprender que el resto de los pasajeros, digamos que veintitantos, estaban en algo que él ha interrumpido. Se encuentran dispersos por el vagón de un modo casual; no comparten ni la edad, ni el vestido, ni la fisonomía, ni la raza, pero no cabe duda de los liga algún tipo de colusión. Las miradas que apenas se esfuerzan en disimular, una chica que de pronto tararea una tonada, cierto humor socarrón que flota en el ambiente: es imposible equivocarse.
¿Y ahora? La siguiente parada parece que no llega nunca. En adelante, esperamos averiguar qué le pasa al que ha irrumpido en medio de esta gente. Lo hemos visto entrar en la situación y habremos de ver cómo sale; a eso es a lo que nos tiene acostumbrados la narrativa actual. Un desperdicio. La historia que vale la pena ver es lo que hacían esas personas juntas en un vagón de metro antes de que él entrara.

[Consejos para viajar en metro I]
Juan Avellana | 1:41 AM | URL# de este post | 
7.8.06
Ida y vuelta 
El tiempo se filtra en el recuerdo como gotas de agua, y a partir de los fenómenos en bruto, como quedaron grabados por los sentidos, la memoria labra figuras en la oscuridad, unas veces magníficas y otras temerosas, pero siempre con una ganancia: la virtud de la forma. Y porque las personas estamos hechas para el amor por las formas mucho más que para el conocimiento de la verdad, cuando uno vuelve a los antiguos sitios y a los rostros —como acabo de hacer yo en este viaje—, no es de extrañar que sean ellos los que parezan disformes, ajenos y raramente impropios, en vez del recuerdo.
Vuelta. Darle forma a la verdad para poder vivir en ella; lo único que se me ocurre para no escoger entre la verdad y la vida.
Juan Avellana | 1:37 AM | URL# de este post |