Avellana: su cuaderno de viaje VIII

Historia natural. Las plantas pueden permanecer incólumes en mitad del cruel invierno porque se dejan traspasar de parte a parte por el frío, sin ofrecer resistencia. En lo más profundo de la planta hay una menuda médula, clausurada al exterior, donde la vida de la planta se recoge durante la estación. Sin embargo, puede ocurrir que en un instante extremo de frío innatural o por un momento de distracción o debilidad de la planta, el frío penetre también ahí, hasta la misma médula, y le apague todo calor, y entonces la planta muere, o, mejor dicho, cuando llega el tiempo propicio no revive.

 

Desde que nacen tiene esta virtud: les enseñas la semilla y ven la forma del árbol. Con ese método los escogen, muy jóvenes.

 

Los ebutos tienen un idioma para la felicidad y otro para el resto de las cosas. No solo los asuntos a que se refiere son felices; también les da placer hablarlo.

 

En todo el país se ha prohibido recordar a los barcos.

 

[Avellana: su cuaderno de viaje VII]

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