Todavía

Soñé que me despertaba demasiado tarde de la siesta. En el sueño me había perdido algo muy importante. Iba a la ventana y quedaban apenas unas extrañas luces violetas en el cielo oscuro. Me entristecí, con la pesada tristeza de los sueños.

Me desperté a la realidad y eran las cinco y pico de la tarde y la luz amarilla de agosto alegraba la casa. Al rato, mientras trasteaba en la cocina, se me ocurrió que solo había ganado un aplazamiento. Que llegaría y pasaría el ocaso igualmente. «Sí, pero ahora es todavía», pensé.

Eso que estoy escribiendo, el todavía, no se puede escribir. Solo vivirse. 

*

Este hombre se toma una ola como algo personal

Y sí, así es. Últimamente me sucede a diario. La luz que se retira, estas hojas que brotaron y ahora decaen, las personas que hacen cosas sencillas a mi alrededor. No sé cómo, lo pequeño me concierne. Todo eso es mío. Lo miro con cariño y cuidado, como si esa duración viva, lo que veo vivir, fuese una vela encendida.

A ver si lo digo mejor: lo que veo vivir también es mi vida.

*

He vuelto a la montaña y en la oscuridad he vuelto a oír el viento entre los árboles. Me sigue sobrecogiendo. Es la mísmísima voz del mundo. Y qué dice. Eso es fácil: se dice.  

*

El verde soleado de los pinos cubre el paisaje a mi alrededor, por el valle, sobre los montes. La tarde está quieta. Ese preciso color mediterráneo bajo una luz antigua, como pudo verlo Homero. 

No, antigua no. Perpetua. 

*

Allá en el mar, en la ciudad en que nací, la terca destrucción acaba trayendo la belleza. Las tempestades invernales y el viento salitroso corroen las labores de las autoridades. El abandono y las mareas abaten las fatuidades de los hombres entre la arena. La herrumbre iguala los metales. Los niños pintan sobre los carteles. Toda vanidad termina hermosamente derruida. 

La ciudad al final se cura.

*

De lejos, casi todo es mejor. Menos el bien. El bien es lo que no mejora con la distancia.

*

Se puede hacer poesía hoy con el mismo barro que usó Homero: agua, carne, aurora, sangre, barcos, resplandor, metal, el mar oscuro. O se puede hacer con materiales nuevos: cristal, estrella, pájaro, grillo, rumor, papel, metralla, la minuciosa lluvia, la ballena. Porque el poema no son sus cosas; es un espacio donde se ponen las cosas.

*

Si un día de abril, a las ocho de la tarde, yo viese el cielo iluminado como ahora, sería feliz; pero estamos a finales de agosto y yo sé adónde va.

Algunos ratos salgo a tomar el sol por la mañana, sin embargo. El viento agita las sombras de las hojas y remece la luz dorada y verde través de mis párpados cerrados.

*

Siempre he pensado que Dios escribía con pájaros, pero puede que tambien escriba con salamanquesas, con lagartijas. En el suelo, en un lienzo de pared. Una mañana vi una en la playa, dejando un rastro en la arena.

*

Durante mucho tiempo, en los años malos, mi fantasía escapista fue volver a mi ciudad y sencillamente tener un barco. Un barco pequeño, para ir a la playa, nadar un rato, dar vueltas por la bahía (mantener un barco pequeño es más barato de lo que parece). 

Ya no será así; ya no va a haber un barco. Pero de aquello me ha quedado el juego de buscarle un nombre, que, en mi pensamiento, complendiaba todo lo que en el mundo hay de mejor.

Todavía. Ese va a ser el nombre de mi barco, mi lema, mi testarudez, mi plan de vida, mi esperanza.

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Comentarios

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Todavía es una palabra preciosa, tiene todo el pasado en su interior y un futuro inmenso por delante... Siempre me aferro a los todavías, son los que me hacen tirar la tolla, dios dejo de escribirme hace mucho tiempo, o dejé de entender su escritura, de pretender que la veía en todas partes.

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"Todavía" es un nombre precioso para un barquito. Precioso. ¡Ánimo! ¡Está llegando la estación de los colores!

Un abrazo grande, Avellana.

Marisa

*

Hola, Beauséant. Sería una buena manera de empezar un diccionario de palabras preferidas. Un diccionario razonado, en el que, en vez de definición, figurase un párrafo de apología de esa palabra.

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Hola, Marisa. ¡Cuánto tiempo! Gracias por los ánimos :)
Un abrazo grandísimo. Y feliz otoño.

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Yo te compraría ese diccionario, seguro.

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