Cerezas

«Hoy he visto las primeras amapolas», anoté, a principios de mes. Lo anoté solo por gusto. Por verlo, negro, rojo, sobre el blanco. 

*

Un día me compré este cerezo en un tiesto. Una mujer los vendía al borde de una carretera del valle del Jerte. Habíamos ido a ver la floración de los cerezos. En las fotos, mi sobrino es un niño pequeño. Yo salgo tumbado en un prado, él sentado sobre mi cabeza.

Mi sobrino es un hombre; el cerezo también ha crecido. Estrictamente, este es el mecanismo de la analogía: veo que mi vida se alarga a partir de aquel minuto al borde de la carretera, crece, se enrama en caminos laterales que se cortan o siguen; y el cerezo va haciendo lo mismo. Este año ha dado una cereza, por fin. Una sola cereza; pero es una cereza perfecta.

*

En primavera, el sol de la mañana alumbra mi terraza hasta la hora de comer, pasa por detrás de unas casas y al final de la tarde vuelve a dar aquí, esta vez desde el oeste. Al caer la tarde mi cereza brilla bajo la luz como el ojo del mundo.

*

Todavía quedan fresas, cuando ya hay cerezas. Existe una etapa de la vida así.

*

Y si mayo fuese un pájaro y pudieras convencerlo. Ponerle un platillo de agua y unas semillas y que se quedase para siempre contigo. 

*

Amapolas, fresas, cerezas. Gotas de rojo sobre los manteles, sobre el plato, sobre los campos, sobre la inagotable luz de mayo.

*

¿Conocéis aquella canción francesa? Qué lástima que aquí no sea más famosa: «Cerezas de amor con sus trajes iguales / que caen sobre las hojas como gotas de sangre». 

*

No hay una palabra para designar esa estación del año, cuando ya hay cerezas y aún quedan fresas. Y como no existe, no ha llegado a usarse metafóricamente, por ejemplo, para nombrar esa etapa de la vida en que uno ya la mira desde fuera, pero aún está metido en ella. 

*

Y si la única sombra del mundo es la que arroja mi propia mortalidad.

*

A finales de diciembre, siempre voy al mismo lugar en la playa, con el árbol a mi espalda y el mar delante, y espero, como si le preguntase al mundo

También este año pasado, solo que no lo conté aquí. Fui hasta la punta del espigón y me senté. Corría un viento atronador,  aunque no era frío. La noche solsticial cayó temprano, y mientras por el oeste aún quedaban rescoldos de la luz de aquel día, salió por el este la luna creciente. Miré; no hubo ninguna respuesta. Estuve un rato allí sentado y luego me retiré.

Hace unos días he vuelto, ahora, al mar de mayo, a mediodía. Las hojas del álamo blanco son verde oscuro, el envés blanco de plata. Ondean como gallardetes de fiesta. El mar tiene todos los verdes; el viento canta. Las tinieblas se han ido. Lo que era un paisaje metafísico es ahora un espacio de luz, grande, límpido, vacío. 

 

 

[Le temps des cerises, con subtítulos en frances y en inglés. Una versión curiosa, hecha pegando trocitos de versiones: https://www.youtube.com/watch?v=jtzQbY3-aFY ]

« Avellana: su cuaderno de viaje IX |Una tarde de junio »

Comentarios

Fuente Para estar al tanto de la conversación, puedes apuntarte al comment feed de este post.

No conozco mecanismo más perfecto para medir el paso del tiempo que un árbol. Algo que, en condiciones normales, creció contigo y seguirá creciendo con tu sobrino y con sus hijos... Me siento pequeño cada vez que encuentro bajo un árbol, me ayuda a ubicarme en el universo.

Ahora que conozco su existencia, necesito ponerle un nombre a esa estación, prométeme que pensarás en uno :)

*

Hola, Beauséant. Pues lo del nombre lo pensé, pero no se me ocurrió nada a la altura de la cosa. Hay cosas muy difíciles de nombrar. ¡Ponerle nombre a un gato, por ejemplo! :)
Pero lo seguiré pensando.

*

Creo que te has confundido con los perros. Los gatos eligen su nombres ;)

*

Sí, es verdad :DDD

*

Verifica el comentario

Vista previa del comentario

Esto sólo es una vista previa. El comentario aún no se ha publicado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Se ha publicado el comentario. Publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Publicar un comentario