Agosto

Abajo, en la calle, está llegando la noche. A esta luz no puede distinguirse un hilo blanco de un hilo negro, como dice el Corán. Hace calor, y al verano aún no se le nota que va herido. Por la ventana abierta llegan voces de muchachas. Hablan con los chavales, hacen que disputan, vocean, se ríen. Por una esquina pasa despacio un hombre con un perro.

No se enciende ninguna luz porque nunca hace falta, una noche de verano, si tus amigos están dejando de ser niños, en un barrio de cualquier ciudad, mientras en las casas se hace la cena y se llenan con ruido de vajillas los patios de luces. Como siempre.

¿Quién dice que el tiempo pasa?


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