Mes: noviembre 2003

  • «Finalmente, por lo que toca a mis libros,

    me gustaría mucho enviarle todos los que pudieran alegrarle de algún modo. Pero soy muy pobre, y mis libros, en cuanto aparecen, ya no me pertenecen a mí. Yo mismo no puedo comprarlos y, como querría muchas veces, dárselos a aquellos que les tendrían amor. Por eso le apunto en una hoja los títulos (y editoriales) de mis libros últimamente aparecidos (de los más recientes; en total he publicado unos doce o trece), y debo encomendarle a usted, querido amigo, que se procure ocasionalmente alguno de ellos.

    Sé que a mis libros les gusta estar con usted.

    Adiós.

    Suyo, Rainer María Rilke».

     

    Rainer María Rilke, Cartas a un joven poeta (Alianza, p. 40). Traducción de José María Valverde

  • Espejo

    Esta tarde he soñado que dormía la siesta.

  • Conocimiento

    El guarda jurado de mi empresa soñó anoche con que una mujer de verde se inclinaba sobre su cuerpo tumbado en la hierba y le besaba entre los ojos. Luego, esta tarde, mientras hacía la ronda por el patio de atrás, ha descubierto un nido con tres huevecillos diminutos de color pardusco, en la horquilla de una de las ramas bajas de un castaño. Está dudando sobre si contármelo o no. En la oficina yo soy casi siempre el último en salir. Suelo sentarme a la mesa del guardia para firmar la hoja de la ficha, y a veces me entretengo unos momentos charlando con él. Es un buen lector, y así mata todo ese tiempo del que dispone. Le ha asaltado de repente la necesidad de compartir sus experiencias de hoy, aunque él intuye que se trata de algo muy íntimo. Mientras relleno los datos de mi ficha evito todo el rato mirarle a los ojos, porque no sé qué le diría si se animara a hablarme. Sé lo que significan esas dos imágenes con las que hoy se ha cruzado, y también sé adónde lo llevan; pero me resulta imposible imaginar qué puede seguirse si intervengo yo y le informo. Según le diga yo, él hará una cosa u otra, y a partir de ahí el futuro se ramifica infinitesimalmente hasta desvanecerse.

    Si me incluyo en el paisaje, de pronto ya no veo. Casi siempre es así. Si no me incluyo, de qué sirve decir nada.

    Salgo a la calle y me quedo parado bajo la cornisa del edificio. Está lloviendo y ya es de noche. A veces, este don se me hace tan pesado. Incluso aquí, en este lugar perdido adonde he venido a parar y en donde nadie se mira. Quizá ha llegado la hora de recoger otra vez mis cosas y volver a marcharme. Lo que no sé es adónde.

  • Perspectiva

    Ella lo admira con sus ojos grandes mientras él se explica, encantadoramente. Ella cree en el amor imposible; tiene fe en el milagro; que suceda depende solo de ella. Eso cree.

    Y está en lo cierto, pues en verdad el milagro del amor imposible se halla a su lado y en sus solas manos. Basta con que se vuelva y se fije en el muchacho silencioso que a sus espaldas la está contemplando.

  • Noviembre

    El sábado
    se ha quedado desnudo el ciruelo.
    En una noche.

  • La cuestión

    ¿Se diferencian los ateos unos de otros según el dios en que descrean?

  • Juventud

    Piensan que se mantendrán jóvenes permaneciendo fieles a las creencias de la juventud. Y ahí se quedan, su juventud y ellos, alejándose inmóviles, mientras el resto del mundo alrededor es llevado por la marea del tiempo. Cada vez más lejos, como una luz en un embarcadero. Y lo mejor de todo es que no se explican que los nuevos jóvenes no los consideren jóvenes a ellos: cómo van a haber dejado ellos de ser jóvenes, si no se han movido ni un palmo del sitio.

  • Imagina

    La sociedad humana es un sistema de computación distribuida.

  • Lo que está

    El amor está siempre. Cuando está porque está; y cuando no está, porque está ausente.

  • Lo que falta

    He escrito aquí sobre el verano, sobre las plantas y sobre la gente que viaja en los trenes. He hablado de muchachas, de las propiedades de la materia, de relieves mesopotámicos y de playas. He mezclado recuerdos, patos, invenciones, neutrinos, avisos, discos duros, magia, zoológicos, tribunales y mareas. He reflexionado de muchos modos sobre la escritura.

    El amor está detrás de cada una de esas letras.