El enunciado

Cuentan en esta ciudad —yo no me lo creo— que a veces, en medio de un autobús atestado, una señora anciana que está de pie a tu lado se dirige a ti, musitando; tú agachas la cabeza para oírla mejor y ella te habla al oído; enseguida se apea. Cada vez dice una cosa distinta, pero siempre es muy importante, aunque no se sabe bien en qué consiste, porque todos se niegan tozudamente a entrar en más detalles. Sólo que el mensaje de la señora es para ellos muy importante.


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