Una voz en la noche recitando versos por la radio.
El rostro hundido en un cuello de muchacha.
El sabor salado de las letras de un párrafo.
Una tarde de verano en Alemania.De mi infancia, un domingo de sol y campanas,
y en el cielo una brisa de palomas
Vosotras, mis cosas,
¿vendréis a mí ese día, cuando os llame,
como un rey que ha caído en la batalla?
¿O no,
y tendré que pasar, entonces, solo?

Deja una respuesta