Avellana: su cuaderno de viaje II

La pasión nacional en Hanu es un deporte que se juega en las grandes playas, sobre la arena lisa y húmeda que descubre la marea baja. Es una mezcla de representación y de batalla táctica, y, en esencia, lo que importa —lo que dirime las partidas y el público sigue con fascinación— son los dibujos que trazan sobre la arena los pies y los bastones agudos de los jugadores. Se juega los fines de semana, y a las partidas concurren cientos de curiosos.

Terminado el juego, a la luz menguante de la tarde, algunos aficionados estudian el desarrollo de la partida caminando sobre la arena desordenada, siguiendo con la vista el surco de una maniobra envolvente que conduce a unas pisadas bruscas rodeadas de terrones, el rastro de un amontonamiento apresurado, unas huellas de pasos que componen hexágonos tácticos. Leen una escritura sobre la arena que narra una historia de tretas, apuestas, derrotas inauditas y victorias ingeniosas.

La marea alta limpiará enseguida con su mano de agua toda esa memoria de lances y caminos que se entrecruzan, y dejará lisa la playa como una tablilla impoluta de cera dispuesta a ser usada como si fuese la primera vez.

[El cuaderno de viaje de Avellana]


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *