Julia y las luces

La señora Julia tiene una habitación para las luces. Está forrada desde el suelo hasta el techo con baldas de madera oscura sobre las que se alinean las luces en frasquitos de cristal, dispuestas por lugares o por épocas. Una mañana en la playa después de la guerra. Biarriz, una tarde de junio. Muchas en el campo, en verano; resplandores tras la ventana de la escuela; farolas; la luna.

La habitación es un antiguo vestidor; las luces tiemblan en la penumbra como llamas de agua. La señora Julia ha perdido mucha vista con los años. Entra en la habitación andando despacio y cada vez debe acercarse más los frascos a la cara.


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