Encierran un gato en una caja especial. Tan bien cerrada que es como una noche perfecta. No deja pasar la luz ni el ruido, ni el calor, el recuerdo; ni siquiera el tiempo o la lógica ven una rendija para entrar en ella.
Las reglas dicen que no se puede abrir la caja. Por eso no se sabe qué hay dentro, qué fue del gato. Es un misterio.
Tantos años lleva ahí la caja. Si uno mira por la ventana del museo, afuera ve el parque interminable y los jardines, pájaros vivos, un estanque de agua verde. Las nubes pasan por el cielo.

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