Hubo un tiempo en que yo quería ser escritor. No es que ya no quiera; es que no se me alcanza por qué me entraron ganas de ser yo una cosa, escritor o lo que fuese.
Henry Miller, en una de sus cartas a Lawrence Durrel, le escribía: «Por consiguiente mi intención era, yo lo he dicho, simplemente escribir. O ser escritor, más exactamente. Bien, lo he sido. Ahora lo único que quiero es ser».
Borges le hizo decir a Shakespeare, al encontrarse frente a Dios: «Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo».
