Compasión

Hace tiempo, al comienzo de un libro de cuentos de Raymond Carver me encontré este epígrafe: «Nunca podemos saber qué hay que querer, porque, al vivir solamente una vida, ni podemos compararla con nuestras vidas anteriores ni perfeccionarla en nuestras vidas por venir». Estaba sacado de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera; durante doce o trece años esa (famosa) línea fue todo lo que sabía de la novela. Ayer he acabado de leerme el resto. Resultó que era una obra extraordinariamente citable. Como no voy a traer aquí todo lo que se me ha ocurrido entresacar, me he decidido por un pensamiento en el que yo mismo he reincidido muchas veces y al que Kundera ha dado una forma feliz. Al hilo de una impecable reflexión filológica, va un minúsculo ensayo sobre el amor por los otros:

Todas las lenguas derivadas del latín forman la palabra compasión combinando el prefijo que significa ‘con’ (com-) y la raíz que significa ‘sufrimiento’ (latín tardío passio). En otras lenguas —checo, polaco, alemán y sueco, por ejemplo— esta palabra se traduce mediante un nombre formado por un prefijo equivalente y la palabra que significa ‘sentimiento’ (checo, sou-cit; polaco, wspól-czucie; alemán, Mit-gefühl; sueco, med-känsla). En las lenguas derivadas del latín, compasión significa: no podemos mirar impasibles cómo los otros sufren; o, compadecemos a aquellos que sufren. Otra palabra con aproximadamente el mismo significado, piedad (francés pitié; italiano pietà; etc.), connota una cierta indulgencia hacia el que sufre. Sentir piedad por una mujer significa que somos mejores que ella, que nos agachamos a su nivel, que nos rebajamos a nosotros mismos. Por eso la palabra compasión inspira generalmente sospecha; designa lo que se considera un sentimiento inferior, de segunda clase, que tiene poco que ver con el amor. Querer a alguien por compasión significa no querer de verdad. En las lenguas que forman la palabra compasión no de la raíz ‘sufrimiento’ sino de la raíz ‘sentimiento’, la palabra se usa aproximadamente de la misma manera, pero es difícil sostener que designa un sentimiento malo o inferior. La fuerza secreta de su etimología inunda la palabra con otra luz y le da un significado más amplio: tener compasión (co-sentimiento) significa no solamente ser capaz de vivir con la desgracia del otro sino también sentir con él cualquier emoción: alegría, ansiedad, felicidad, dolor. Esta clase de compasión (en el sentido de soucit, wspólczucie, Mitgefühl, medkänsla) representa así la máxima capacidad de la imaginación afectiva, el arte de la telepatía emocional. En la jerarquía de los sentimientos, entonces, es el supremo.

Por lo demás, me ha parecido un libro inteligente, triste y, por cierto, dotado de un punzante humor lóbrego muy raro de ver (aunque te tiene que gustar el queso fuerte, por decirlo así).


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