Uno de estos días me decía Rosa en los comentarios que qué traía para contar, después de las vacaciones, y yo le dije la verdad: que nada, o casi nada. Me siento enfrente de la página y es como si hubiese perdido el hilo de una conversación; no sé por dónde seguir. O como sucede a veces, que después de mucho tiempo sin ver a un amigo, resulta embarazoso y extraño que la conversación se estanque, hasta que suavemente se recobra el hábito de la intimidad. De lo que se trata, ya sé, es de empezar a hablar por cualquier parte. Pues ayer he encontrado por aquí un párrafo de Ferlosio que copié del periódico, hace no sé cuanto. La nota sólo dice: «Del ABC de hoy». Iba a traerlo al blog pero al final no lo hice; imagino que por eso no apunté la fecha. Es un párrafo extraordinario:
Con los paisajes, que no son la vida ni el ayer, sino únicamente los lugares de la vida y del ayer, nos comportamos como una especie de compañía de viejos actores jubilados que hubiese adoptado la costumbre de organizar excursiones para visitar los antiguos teatros, hoy a menudo clausurados o vendidos, en los que actuaron en sus buenos tiempos, pero sin venir ahora a añorar triunfos ni a acordarse de obras ni de personajes, sino tan sólo a embelesarse con el decorado, que, nevado por el polvo de los años, permanece increíblemente fiel. El lugar de la felicidad siempre ha estado ahí delante; ¿por qué ella, en cambio, no ha venido nunca?
[Gracias a Google: el artículo está todavía ahí. Es del 17-7-2005. ¡Hace dos años! http://www.abc.es/hemeroteca/historico-17-07-2005/abc/Opinion/sueltos-de-la-libreta_203867260176.html]
