Alt=La vida

Los ciegos navegan por la red mediante un lector de pantalla, un programa que les lee en voz alta lo que no pueden ver. Eso comprende no solo el texto, sino, entre otras cosas, también las imágenes y los enlaces, ya que sin ellos es imposible recorrer una página web. El lector de pantalla no puede ver una imagen: lo que hace es leer su descripción textual, que un señor ha escrito en el código fuente de la página. Por ejemplo, el Avellana colgado ahí arriba en garamond es una imagen; por debajo, en el código que el navegador corriente no nos enseña, pone: «Avellana», un letrerito que aparecerá si por cualquier cosa la imagen no se ve.

Hablando el otro día de estos asuntos, alguien se puso a bromear sobre la descripción de las imágenes en un sitio porno. La gracia del contrasentido está en que ni siquiera hacen falta las imágenes; con una buena prosa, te puedes ahorrar las modelos y las sesiones de fotografía.

Enseguida se me ocurrió que aquello no era de ningún modo un absurdo: qué otra cosa es la literatura sino la relación verbal de un mundo cuya imagen está ausente. Nos hemos pasado cuatro mil años haciendo precisamente eso, describiendo algo que sucedió en otro momento y lugar; y hemos llegado a manejar tan bien el truco que leíamos en el sobreentendido de que era superfluo si en el origen había habido o no un hecho palpable.

Durante cuatro mil años leímos el mundo como ciegos sin saberlo, hasta que de pronto, hemos sabido: desde que principios del siglo XX aparecieran nuevas formas de narrar que sumaban el poder de la construcción narrativa a la evidencia de la imagen. ¿Cómo sostener a partir de ahora el fingimiento compartido de que la literatura es la descripción de una realidad en ausencia?

6 billion Others [vía mirá], Seis mil millones de otros, es un proyecto del fotógrafo Yann Arthus-Bertrand que consiste en ir a una persona cualquiera y preguntarle por su vida, sus desdichas y sus sueños, y ver qué te contesta, dejarlo filmado y colgarlo en la red.

El resultado, ante todo, produce compasión, en el sentido etimológico que decía Kundera: como un sentimiento de telepatía emocional. Por otra parte, los testimonios —desiguales, como somos las personas— suscitan la misma fascinación que un objeto hallado cuya forma sugiere un significado punzante que uno no acaba de entender; la misma prefiguración de sentido que las palabras de un extraño oídas al azar por la calle.

No copio aquí los enlaces porque la página está hecha con flash; pero el que entre verá las respuestas agrupadas por personas y por temas: está la mujer chechena que habla de la calma después de la guerra; el ruso cuyo sueño más grande es hacer crecer tomates en la helada Siberia y ajos tan grandes como su puño; el hombre que solo quiere subir a un árbol; o esta declaración: «Llevo casado con mi mujer veinticuatro años. Nos enamoramos hace dos».

Para mí yo aparto un testimonio. El del sirio con sombrero, uno que dice: «Cada año, por mi cumpleaños, el cinco de diciembre, rompo a llorar sin razón. No sé, solo por la emoción. Me apetece. Puedo ver la película de mi vida, con todos los recuerdos de mi infancia y mi carrera. Simplemente empiezo a llorar. Y yo no sé si es tristeza o felicidad».

 

[6 billion Others: http://www.6billionothers.org/
SoundsDirty.com, página porno especialmente accesible para ciegos (bueno, así es como se anuncian). El interés de la cosa se ve en su código fuente (ver/ver código fuente de la página): http://soundsdirty.com/
Lector de pantalla en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Lector_de_pantalla
mirá http://www.juliangallo.com.ar/2007/06/6-mil-millones-de-otros/]


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