Cada verano es la certeza de la felicidad.
El agua verdeazul, el oro de los días, la luz del mar, la espuma blanca que tremola como las banderas, las noches claras: la felicidad puede estar, o no; puedes tenerla o haberla perdido; pero existe ahí; se ve que es una cosa del mundo. Tantos veranos, desde que tengo recuerdo, en esta misma costa.

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