agosto 2016   (1 post)

Antiguamente las cosas no eran como ahora

Antiguamente las cosas no eran como ahora. Eran más nítidas; pesaban más.

La carne era más colorada, más gordos los garbanzos. Los pollos tenían el tamaño de un perro, los perros de rinocerontes. En las tiendas olía a almizcle y flores frescas; el género de ultramar se vendía a granel, en cucuruchos de estraza, en frascos o en el cuenco de las manos. Nadie tenía que dormir solo, si no era por su elección. Muchos bebés nacían con dientes.

Los barcos entraban desde el mar bajo un arco de piedra arenisca cuya altura se perdía en las nubes, de lado a lado del fiordo. No había patio del que no brotase un canturreo entretenido, como el murmullo de una fuente en la sombra de un claustro. Porque a todo el mundo le gustaba cantar: se cantaba, se silbaba, se daban palmas o tabaleaba, sobre todo trabajando. También era costumbre saberse poemas de memoria, que se recitaban cuando uno estaba alegre o cuando estaba triste o para ilustrar a los niños o esperando al tranvía debajo de los tilos con la expresión perdida del que mira en sus adentros una idea muy importante sobre el mundo.

Los veranos eran veranos; los inviernos, inviernos. Al caer la tarde, se perfumaba la calle y se prendían faroles. Los soldados no volvían nunca de la guerra. Había frutas amarillas con sabor a mediodía y frutas negras con sabor a medianoche, y una fe acezante en el progreso humano y en los beneficios de la mecánica. En las habitaciones de los enfermos de sarampión se encendía una luz roja.

Los marinos mercantes mandaban postales de puertos remotos: Goa, Ámsterdam, La Habana, Valparaíso. A la vuelta traían brazaletes de oro, pájaros coloridos, goma de mascar, bailes nuevos, juguetes. Los barcos tenían nombre de estrellas; las estrellas, de mujeres, y las mujeres, de hierbas. Si el día era raro, como indeciso, y se alternaban la luz y las nubes, se decía que hacía sol de brujas.

Lo que se había dicho una vez se había dicho para siempre.

Antiguamente no era como ahora, qué va; era distinto.

« julio 2016 | Inicio | septiembre 2016 »