Mes: enero 2025

  • Roma

    No hay un lugar sagrado o bello en este mundo que ahora mismo no se encuentre cubierto por una multitud de cabezas apretadas de turistas, como pulgones sobre los brotes de una planta. Somos muchos; y, como la plaga, capaces de echar abajo cualquier belleza. Pero un día vendrá la enfermedad y nos borrará por millones; luego vendrán la ruina, el miedo, el fin de los viajes y el comercio, la pobreza, las guerras por los restos. Las vastas terminales quedarán vacías; las avenidas, desiertas, como cauces secos. Parecerá un mundo de gigantes. En las espaciosas mañanas del futuro, sin ruido, en plazas concebidas para un millón de almas, el aire hará rodar papeles y hojas, y aquí y allá picotearán los pájaros. Por las grietas del hormigón asomarán las ramas verdecidas; se hundirá el ladrillo y la hierba crecerá en los túmulos; sobre nuestra civilización se alzarán jardines; nuestras ruinas nos harán hermosos.