La estación oscura

Bajo por la acera del Botánico pisando hojas de otoño, y en el pensamiento un tema alemán. Sopla un viento repentinamente agrio, como una aventura que se ha torcido.

Ya es noche casi, tan temprano. El domingo empezó el horario de invierno; esa misma madrugada la temperatura bajó diez grados.

El tiempo de la oscuridad se alza ya ahí, como un horizonte de tormenta. Nada se ve al otro lado. Por delante solo noche, frío, las playas pálidas y los árboles desnudos durante meses por venir.

Pasaremos hasta la otra parte, agachados, a través de un túnel de esperanza.


Comentarios

Una respuesta a «La estación oscura»

  1. ¿Te has fijado en que muchos medios de comunicación hablan del «final del verano» haciéndolo coincidir con el de las vacaciones? Cada año igual. No es lo mismo, cada día hago ochenta kilómetros entre ida y vuelta y el paso de una estación a otra es algo muy lento desde el coche. Seguramente un agricultor, si es que queda alguno, se reiría mucho más de estas simplificaciones.
    Un abrazo

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