Escribo en Mices

Blogger tiene un sistema para conservar borradores, pero yo no lo uso. Por eso, una vez que lo usé (¡en 2005!), el apunte se me ha olvidado, ahí guardado, durante estos años. Apenas recuerdo muy borrosamente lo que cuento en él. Va tal cual; lo he retocado lo justo para hacerlo legible. Es una curiosidad:

Estoy intentando escribir un post en las peores condiciones, con un teclado extranjero, en una trastienda sudorosa, procurando abstraerme del ruido de las las máquinas de aire acondicionado, de espaldas a una ventana cuya luz perturba la pantalla de ordenador, muy de prisa porque solo tengo unos minutos. Entonces me doy cuenta de que un hombre ha venido a sentarse justo detrás de mí, en el alféizar de la ventana. Eso me pone más inquieto. No porque él pueda leerme (no entendería nada de lo que escribo), pero así todo.

Miro con disimulo y es un chino, un oriental con una camisa granate. Está sentado con la espalda apoyada en el cristal. Tiene en brazos un niño dormido y mira al frente con imperturbabilidad. Yo vuelvo a mi trabajo, tratando de no notar su presencia en mi nuca.

Y el hombre se pone a cantar. En voz bajita, suavemente. Insistentemente. Me detengo, dejo de escribir. De ese modo me entra la calma. Y la escena, bien mirada, se vuelve maravillosa. Detrás del hombre hay un patio con un jardín. Los clientes del cíber estamos a nuestras cosas. El hombre está cantando.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *