Lo perdido

Harás tu vida y yo la mía
y cada cosa volverá a encontrar un sitio:
las manos a las manos, la boca al oído, el tiempo al tiempo.
Pero lo que no era ni del uno ni del otro,
la moneda que hundimos en el agua,
el jardín nocturno,
los nombres secretos de cariño,
las mañanas de pan tierno y arroz a la cubana,
como un fantasma vagarán por el mundo
sin encontrar reposo.


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