Un hombre va en tren y va cantando, pero su canto no afecta a la marcha del tren. Dicen los antropólogos que los pueblos primitivos desconocían la relación de causa entre el acto sexual y el embarazo; que esa relación es un descubrimiento cultural. Claro, para reproducirse no hace falta saber: la vida ocurre y nosotros cantamos. Ningún animal sabe. Con el tiempo hemos llegado al espíritu. Consciencia, conocimiento, nous: «lo que no es naturaleza». Y sin embargo, tengo que preguntarme si no es un prejuicio creer que el espíritu resulte capaz de decidir en la marcha del mundo. Si no es otra ilusión entre las ilusiones de las épocas.
Cuando el tren acelera, el hombre se alegra y alza la voz; cuando el tren se detiene él susurra. Y si el espíritu es un hombre que va en un tren y va cantando.
[Sobre el ciclo decisional neuroetológico de la sanguijuela: http://club.telepolis.com/ohcop/cdn.html]

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