La tarde

Como cuando era niño,
me has puesto en este laberinto
a resolver una tarea desconocida.
A ratos me distraigo.
A ratos me siento al borde del camino.
No sé si me lo has dicho y lo he olvidado,
si no presté atención mientras me hablabas.

Cae la tarde. Azules, blancas,
las nubes deshebradas en el cielo.
El crepúsculo de piedra parece decir algo.

No sé volver donde el último estanque.
No oigo, o no entiendo, o me he dormido.
Las hojas están quietas. Luego vendrá la noche.
Te esperaré sentado.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *