Avellana saldrá una noche de casa después de cenar, contra su costumbre. Para aclararse la cabeza con el aire fresco. Andando, llegará a donde se cruzan cuatro calles y es obligado escoger; pero él duda. No quiere renunciar a ninguna de ellas; entonces toma las cuatro a la vez.
De aquí en adelante andará por cuatro caminos distintos; vale decir, vivirá cuatro vidas. En una de ellas no me trae libretas anotadas para que yo las mire; en otra se encontrá una piedra azul en unas bardas al borde del camino; en otra es un cascarrabias sedentario y fantasioso; en otra es un pájaro.
Avellana saldrá de casa una noche y tomará cuatro caminos, y de cada uno, otros cuatro, y otros más, todos los que tema abandonar. Siempre alejándose de este punto, el de partida.

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