Ella lo admira con sus ojos grandes mientras él se explica, encantadoramente. Ella cree en el amor imposible; tiene fe en el milagro; que suceda depende solo de ella. Eso cree.
Y está en lo cierto, pues en verdad el milagro del amor imposible se halla a su lado y en sus solas manos. Basta con que se vuelva y se fije en el muchacho silencioso que a sus espaldas la está contemplando.

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