William Munny, «un reconocido ladrón y asesino, un hombre de disposición notoriamente viciosa e intemperada», llega al saloon de Skinny y se encuentra, colocado en la puerta a modo de trofeo, el cadáver lacerado de su mejor amigo. Dentro del saloon los hombres del pueblo se han reunido alrededor del sheriff, Little Bill, para dar caza a Munny. Él entra sin ser notado, hasta que se hace el silencio.
(Little Bill se vuelve y ve a Munny, con el revólver levantado, mirándolo. Todos los demás miran también. Hay un momento tenso cuando lo único que se oye es el trueno afuera; entonces Munny levanta el rifle).
MUNNY: ¿Quién es el dueño de esta pocilga? Tú. (Hace un gesto hacia Fatty). Habla, tío gordo.
SKINNY (aterrorizado, detrás de la barra): Eh… yo soy el dueño de este establecimiento. Se lo compré a Greely por mil dólares.
MUNNY (dirigiéndose a los que rodean a Skinny): Más vale que os apartéis de ahí.
(Apunta el rifle hacia Skinny).
EL GRUPO: Sí, señor.
(Todos se mueven a un lado).
LITTLE BILL: Quedaos quietos ahí. No os mováis.
(Munny dispara a Skinny y lo mata en el acto).
LITTLE BILL: Muy bien, señor. Es usted un cobarde hijo de puta. Acaba de disparar a un hombre desarmado.
MUNNY: Bueno, debería haberse buscado un arma si pensaba decorar su saloon con mi amigo.
Sin perdón (Unforgiven). Guión de David Webb Peoples; dirigida por Clint Eastwood. 1992.
Por alguna razón que no alcanzo a entender bien, nuestra época piensa a veces que la debilidad es una virtud, y que como tal debe ser respetada. Soy débil, y por eso no tienes derecho a hacerme daño.
Es una idea infantil, desde luego, una idea que se cumple solamente en los niños: sólo ellos son inocentes por ser débiles. Incapaces de hacer daño alguno, lo pretendan o no, su debilidad es perfecta. Si no pueden hacer daño, son siempre inocentes, y los inocentes no merecen ser dañados.
De acuerdo: esto sí es un principio moral. Los inocentes no merecen ser dañados.
Pero acabada la infancia, ser débil no es bueno ni comporta ninguna ventaja, excepto la de la simpatía ajena. Así que más vale no malgastarla haciendo daño, ya que ser débil, malvado y cobarde es, quizá, el peor de los panoramas posibles.
Es cierto que el débil infunde lástima; por malvado que sea, cuesta dañarlo. Todos los hombres son débiles. Quizá haya que perdonar a todo hombre. Quizá. Pero semejante mirada de compasión inextinguible no es la mirada de un igual, la mirada de un ser humano a otro: es la mirada del que está muy arriba; la del amo, o la de Dios.
Munny no se considera ni el amo ni el dios de Skinny, el dueño del bar. Le otorga la extrema dignidad del igual. Y por eso lo mata.
[El guión en inglés de Unforgiven :
http://www.clinteastwood.net/filmography/
unforgivenscript.txt
A falta de otra cosa, la traducción es mía. Disculpas.]

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