En el nacimiento de la filosofía, el filósofo se enfrenta al Todo y dilata su vista sobre él, maravillado. Y se dice: «Menos mal que no tengo que limpiarlo».
En el nacimiento de la filosofía, el filósofo se enfrenta al Todo y dilata su vista sobre él, maravillado. Y se dice: «Menos mal que no tengo que limpiarlo».
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