• Madrid: lomografía

    El gran incendio arriba ha desbaratado la circulación en los subterráneos. Un turbión de músicos, guardianes de porra, trajes, periódicos, viejos, tacones, señoras cabizbajas, operarios, maletines, voces, muchachas virginales y tatuajes, y por encima de todo un ciego canta la suerte en un cruce de pasillos.

     

    [Sobre las fotos lomo:
    http://www.lomospain.com/lomografia/lomografia.php
    http://www.lomo.com/
    http://www.lomography.com/]

  • Pragmática II

    No existen diccionarios de actos, en donde a cada acto le corresponda un valor. Sabemos que toda acción se completa en su efecto, y así nos resignamos a aceptar que nuestros actos suceden. Del mismo modo, lo que decimos no se entiende en un diccionario. Lo que decimos se lee en sus consecuencias.

    Escritores, amantes, oíd: que la palabra consiste en sus consecuencias.

     

    [Pragmática]

  • Pragmática

    Uno no hace lo que hubiera querido hacer, sino lo que hace. Uno no dice lo que quiere decir, sino lo que dice.

  • Comentarios

    Como tantas otras veces, los comentarios al post anterior son lo mejor de la página, más apreciables porque pronto se habrán borrado. Metido en esa charla, me vino de pronto a la cabeza una frase de Peer Gynt, de Ibsen, que leí hace mucho: «espíritu de avaro o naturaleza pródiga, es caro pagar con la vida el propio nacimiento». El perfecto contrario de mis versos de Jiménez Lozano: «Todo esto hay que pagarlo con la muerte. / Quizás no sea tan caro».

    Entonces tuve la intuición de que la distancia que va de una afirmación a otra acota el espacio del mayor de los misterios. Tan oscuro, tan sencillamente expuesto.

  • El precio

    Matinales neblinas, tardes rojas,
    doradas; noches fulgurantes,
    y la llama, la nieve;
    canto del cuco, aullar de perros,
    silente luna, grillos, construcciones de escarcha;
    el traqueteo del tren, del carro, niños,
    amapolas, acianos, y desnudos
    árboles de invierno entre la niebla;
    los ojos y las manos de los hombres, el amor y la dulzura
    de los muslos, de un cabello de plata, o de color caoba;
    historias y relatos, pinturas, y una talla.
    Todo esto hay que pagarlo con la muerte.
    Quizás no sea tan caro.

    José Jiménez Lozano, Elegías menores (Pre-textos).
    [«Diciembre»]

  • Auschwitz

    Hoy me he pasado el día leyendo y viendo imágenes del aniversario de la liberación de Auschwitz. Luego, por la noche, no he podido escribir; cualquier idea me parecía nada. Tampoco podía escribir sobre ello, naturalmente. Hoy me correspondía escuchar a aquellas personas que sí tenían algo que decirnos, o atender a quienes lo han dejado dicho. Escuchar en silencio. Escuchar con toda voluntad, con atención absoluta, con triste amor, con toda el alma.

     

    [http://www.google.es/search?hl=es&q=Auschwitz
    http://images.google.es/images?q=Auschwitz]

  • Marcas

    A la entrada de la bahía, en mi ciudad, ha habido siempre una gran roca balizada con un vano en el centro, como el ojo de un puente, que la hacía parecer un arco emergido en medio de las aguas. La Horadada. Era rara y salía en las leyendas. Uno de los temporales terribles de la semana pasada la desmoronó por la mitad, y ahora es una sola roca coronada por el fanal de la baliza. Lo que ha sido durante miles de años, un día laborable ya no es. A la ciudad, ese animal tan lento, le cuesta comprenderlo.

    El paso de unas épocas a otras no vendrá nunca indicado por una raya en el tiempo. Yo me lo imagino más bien semejante al terminador, esa línea astronómica que separa la noche del día. Es nítida desde muy lejos, circunda el globo de la Tierra; a ras de suelo, en cambio, lo que sucede es una media luz o una penumbra, y una imperceptible transición al otro lado. Del paso de las épocas la persona simple, la que anda los caminos, a lo sumo verá marcas, testigos, señales.

    Curioseando, he llegado a un buscador de torrents, Yotoshi, y le he preguntado por una canción. La página, antes de seguir adelante, me ha pedido con formalidad una prueba de mi condición de humano: «Por favor, verifique que usted sea un ser humano escribiendo los caracteres mostrados en la caja abajo».

    Soy un ser humano. Es verdad; hubiera podido no serlo. Cambiemos las antiguas listas: hombre, animal, planta o máquina, ¿qué eres?

     

    [Una captura de la página de Yotoshi:]

    [Sección Spanien de una página estupenda con postales antiguas (y otra iconografía) de faros, donde sale La Horadada como era hace mucho: http://home.arcor.de/klaus.huelse/HTML/ESPK/ES.HTM]

  • Las estrellas

    y las fotografías emiten la luz de un tiempo extinto.

  • No Hay Problema sin Solución

    A la salida de la boca de metro de mi calle —la que era mi calle hasta hace poco— a veces te encuentras algún africano alto y delgado que reparte unos cuadraditos de papel blanco con la propaganda de un brujo, el Profesor Diakhite. O bien el Profesor Nova Vidente. El Profesor Danso o Dansso, con experiencia en todos los campos de la Alta Magia. El Profesor Salim, el Profesor Mory, el Profesor Mady, el Profesor Aidara, el Profesor Suare, el Profesor Cisse, el Profesor Benjamín, el Profesor Lliba, el Maestro Sila. Todos son Gran Ilustre Mágico Africano o bien Gran Ilustre Vidente Africano, y todos ellos poseen Rapidez, Eficacia y Garantía. No hay problema sin solución. Los poderes de los profesores Lliba, Mory, Suare, Salim y Benjamín son naturales. El profesor Aidara impresiona por ser Descendiente del profeta M. H. D Hereditarios de padres a hijos. Lunitas y estrellas flanquean su nombre. Encerrado en la penumbra de su habitación, el hechicero bebe de un vaso de barro africano y la boca se le colma del sabor terroso y acre de la poción chamánica. Posa el vaso sobre la alfombra y ya comprende, abatido, que en vez de transformarse en un leopardo, una serpiente o un águila, en vez de cruzar el cielo o hendir la oscura selva, otra vez ha vuelto a transformarse en un chamán distinto. A veces solo le muda el número del móvil. Triste magia trasplantada a la gran ciudad, ah, viejo brujo, esta ciudad de la pálida Europa.

  • Retornos

    • Un cambio en el ser de las cosas, hacia la Epifanía, cuando la tierra está helada.
    • Una breve exaltación desesperada al comienzo de la primavera.
    • La ausencia del mar —las mañanas azules— cuando despierta junio.
    • Una punzada melada y grave, en agosto, al caer una hoja.
    • La soledad de las playas, un día de septiembre.
    • El amortecimiento de toda esperanza, la tarde más oscura del mes de diciembre.
    • Un cambio en la respiración de las cosas, en enero, sobre la tierra fría.