La vida es un zoo II

Las personas conscientes de su responsabilidad no comen nada que tenga ojos.
Los m�os han visto esa afirmaci�n en el metro, en un cartel publicitario, impresa en letras de un palmo sobre una hilera de rostros de animales pintados con un agradable naturalismo levemente humanizado; unos rostros detallados y francos que tranquilamente podr�an afiliarnos a una mutua sanitaria u operarnos del ri��n. Esos animales eran dignos de confianza. Seguro que no ellos no ingerir�an nada que tuviese ojos, bajo ning�n concepto. Y a ti ni se te ocurrir�a com�rtelos: ser�a como comerse un abogado sin pelarle el traje. No resultan apetitosos.
Me temo que no soy una persona consciente de mi responsabilidad. Alquien se ha gastado un dineral en propaganda para informarme de ello. Bueno, es de agradecer; aunque creo que yo ya no estaba a la altura, sin necesidad de escrutar mi dieta. En fin; imagino que esto ser� una agravante.


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