A la entrada de la bahía, en mi ciudad, ha habido siempre una gran roca balizada con un vano en el centro, como el ojo de un puente, que la hacía parecer un arco emergido en medio de las aguas. La Horadada. Era rara y salía en las leyendas. Uno de los temporales terribles de la semana pasada la desmoronó por la mitad, y ahora es una sola roca coronada por el fanal de la baliza. Lo que ha sido durante miles de años, un día laborable ya no es. A la ciudad, ese animal tan lento, le cuesta comprenderlo.
El paso de unas épocas a otras no vendrá nunca indicado por una raya en el tiempo. Yo me lo imagino más bien semejante al terminador, esa línea astronómica que separa la noche del día. Es nítida desde muy lejos, circunda el globo de la Tierra; a ras de suelo, en cambio, lo que sucede es una media luz o una penumbra, y una imperceptible transición al otro lado. Del paso de las épocas la persona simple, la que anda los caminos, a lo sumo verá marcas, testigos, señales.
Curioseando, he llegado a un buscador de torrents, Yotoshi, y le he preguntado por una canción. La página, antes de seguir adelante, me ha pedido con formalidad una prueba de mi condición de humano: «Por favor, verifique que usted sea un ser humano escribiendo los caracteres mostrados en la caja abajo».
Soy un ser humano. Es verdad; hubiera podido no serlo. Cambiemos las antiguas listas: hombre, animal, planta o máquina, ¿qué eres?
[Una captura de la página de Yotoshi:]

[Sección Spanien de una página estupenda con postales antiguas (y otra iconografía) de faros, donde sale La Horadada como era hace mucho: http://home.arcor.de/klaus.huelse/HTML/ESPK/ES.HTM]