Punto de vista III

Mi sobrino tiene seis años; su hermana, pronto, tres. Van de acá para allá, cantan, cuentan, lloran, salen con cosas asombrosas. Después de mucho tiempo, así han vuelto a aparecer los niños en mi vida.

Yo me los quedo mirando con curiosidad despreocupada y con cariño, claro, para eso soy su tío. Pero el otro día, de pronto, pensando en el discurrir de su vida, sentí una punzada de dolor por esas cosas de las que no habrá manera de librarlos según crezcan. Y entonces me acordé de cuando yo era niño y levantaba la cara para mirar a un adulto, y aquel aire vago de tristeza que los acompañaba, como el que lleva encima una derrota.


Comentarios

2 respuestas a «Punto de vista III»

  1. Los adultos que hoy somos.

  2. Hola, José Luis. Sí, así es. Y lo digo con pesar.

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