En la clase de lengua y literatura, en primero de ESO, los deberes de los niños consisten en imaginar variaciones contemporáneas de los cuentos que les contaban cuando eran más chicos. Hoy, a la clase, además del profesor y los alumnos, ha venido una aspirante a profesor que está haciendo sus prácticas.
El profesor: A ver, Fulano, ¿y tú?
Fulano (niño de doce años): Yo… Es que…, es que cuando era pequeño mi padre no me leía cuentos para dormir. Me leía libros de Schopenhauer.
El profesor (con dulzura): Y te dormías ¿verdad?

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