El anacoluto

En el centro de mi pueblo está la plaza y en medio de la plaza hay un arco, exento. Parece de todo corriente, pero nadie vuelve a ver a quien lo cruza. Se ha ido. Y si ha ido a alguna parte, no se sabe adónde, porque nunca se ha vuelto a ver a nadie que lo haya traspasado.

Un día me despedí de mis amigos, me dirigí hacia el arco, y nunca se le ha vuelto a ver.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *