«Yo fui niño en una época de esperanza». Así empieza Carl Sagan el segundo capítulo de El mundo y sus demonios.
«I was a child in a time of hope»: ahí me la encontré. Una frase que vale más que enteros libros.
«Yo fui niño en una época de esperanza». Así empieza Carl Sagan el segundo capítulo de El mundo y sus demonios.
«I was a child in a time of hope»: ahí me la encontré. Una frase que vale más que enteros libros.
La infancia está llena de esperanza, tanto en la perecepción henchida de los padres como en las vivencias del propio niño. Si no es así se trata de una infancia infame.
Hola, Eider.
Tienes —rotundamente— razón. Un niño desperanzado parece una imposibilidad, una «contradictio in adiecto». Y si a pesar de todo eso se diera, sería el espanto.
(Aunque la esperanza a la que se refiere Sagan era la de la gente adulta de su época, claro).
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