Hacer felicidad a comienzos del verano

La felicidad se elabora a partir de ocho flores pequeñas, como las que brotan en los descampados cuando llueve: moradas, blancas, amarillas, azules. Son de ocho especies distintas de nombre desconocido, salvo para el botánico. Este coge una flor, recién cortada, y la echa al mortero llamándola con voz clara. El nombre es alto y limpio, tan placentero que los presentes, al oírlo, despacio, cierran los ojos y sonríen.

El botánico coge la siguiente flor y la nombra, y luego la siguiente, y así caen las ocho al seno del mortero en su orden debido, y entonces las machaca brevemente. Esto hay que hacerlo deprisa, mientras, por decirlo así, reverberan los nombres en el aire.

Con ello el botánico ha terminado. A partir de ahí, un boticario preparará una suspensión al modo habitual, que se puede usar menudamente o consumir de una vez, si se prefiere. En tal caso la felicidad durará de un mes a mes y medio, según la constitución fisica de la persona y su temperamento.


Comentarios

4 respuestas a «Hacer felicidad a comienzos del verano»

  1. Precioso y preciso, con esta receta es fácil de preparar 😉

  2. ¿No tiene complicación, verdad? 🙂 Muchas gracias, shichimi!

  3. Bueno, cuando era joven creo que duraba casi tres meses, la felicidad, ahora un mes escaso, esa felicidad. Pero hay otras, afortunadamente.
    Un abrazo

  4. Sí, la edad: se lleva unas cosas y trae otras 🙂
    Un abrazo, José Luis

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