Invierno

Este muro está tibio; le ha dado el sol durante todo el día. Una isla de tibieza en un mundo de invierno.

Las piedras entibiadas por el sol. El pan del sábado por la mañana. La sien de una persona, cuando la tocas con los labios. El hueco del gato sobre la manta. La madera de un embarcadero cuando la pisas descalzo.

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Alunado: (adj.) Dicho de un animal: supuestamente enfermo por haber estado expuesto a la luz de la luna (DLE).

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Una estrella: la roja Antares.

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Es sábado, una vivísima mañana gris de invierno. Mi dormitorio se llena de luz lechosa, resplandeciente, de un blanco puro sin sombras. El agradecimiento brota semejante al agua, sin ninguna razón, sin dirigirse a nadie, como un canturreo. Agradezco lo que tengo.

*

Por medio de esta mujer se pueden soñar los sueños de otros. Una noche sueña un paisaje de lomas verdes salpicadas de bosquecillos; o su sueño es un barrio enrevesado con casas de muchas puertas; su sueño es una plaza bulliciosa de muros rojos; su sueño es una biblioteca de estancias altas y cristaleras aéreas; su sueño es un trasatlántico de rumbo despacioso, y así noche y noche. Cuando la soñadora se duerme, cualquiera que duerma puede ir a su sueño y cruzar a través de él hasta el sueño de otro. Ella los conecta.

La soñadora no lo sabe. Se despierta confusa, cansada pero satisfecha, con una borrosa sensación de larga vida y variadas maravillas.

*

El primer mes del año es muy importante. El mundo está cerrado en su cáscara seca. Fuera corre un viento amargo; hace frío. Pero un día se apartan las nubes —con un hueco basta— y se abre el azul. Un sol limpio y sin color cae sobre la nieve y sobre las gotas, las adulza, se derriten suavemente, se infiltran en la tierra con blandura hasta que la cáscara reseca se empapa y se conmueve y en el mundo nace el comienzo de una duda, una lejana luz, la posibilidad de una vida nueva o una esperanza; rizomas verdes que al principio son diminutos pero que debajo en la oscura tierra crecen y crecen y se fortalecen sin pausa hasta que un día los veamos emerger como una sorpresa, pues lo que va a ocurrir en mayo empieza ahora. Y las personas atentas y con una sensibilidad especial notan cierto día de enero ese levísimo cambio de gravedad, el giro en el corazón del mundo. El primer mes del año es tan importante por eso.


Comentarios

4 respuestas a «Invierno»

  1. Por eso estuve tantos días conteniendo la respiración, esperaba que pasase algo que, quizás sí paso, pero no pude ver…

  2. Avatar de Marisa
    Marisa

    Si no fuera por los sueños… Juan, lo que cuentas es verdad: soñar es irse y vivir mil sitios, conocer mil personas, mil situaciones, tanto como sueños tenemos. Afortunadamente para mí, tengo dos vidas: la modorra y la del sueño, que es la que creo que me ha salvado de la vida modorra. Sin olvidar los libros, que es otra forma de olvidar la vida insustancial. Lo que me escama es que no me creo capaz de inventar tanto como sueño. ¡Aquí pasa algo más! Y seguro que es un «algo» cuántico, o raro.
    Bueno, esto es lo que más me ha captado de tu escrito, pero las atmósferas mañaneras son deliciosas, igual que la promesa de primavera. ¡Ojalá igual en este mundo haya rizomas de algo diferente!
    Un abrazo.

  3. Sí que debió de ocurrir, Beauséant, porque ya hemos empezado a ver los primeros cambios 🙂

  4. Hola, Marisa. Pues fíjate, muchas veces me encuentro esperando a los días aburridos (pero aburridos de verdad; esos días en lo que no hay apenas nada que hacer), porque así puedo divagar a mi gusto. Sin nada que pida mi atención, me es más fácil caer en ese estado mental fronterizo. Creo que en mi caso, la una y la otra vida se necesitan.
    ¡Un abrazo!

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