Sopla el aire. Se mecen las ramas, se inclinan las espigas. Se balancean los escaramujos pelados al final de sus tallos. Flotan briznas en un charco de agua. Luego queda el silencio de la tarde.
Vuelve el aire. Tiemblan otra vez las hojas. Como una respiración, sube y baja el pecho del mundo.
Hay que pegar la cara a este instante que perdura, igual que un niño al cuerpo de su madre.
*
Mi infancia era una isla en un mar de maravillas. Ahora la maravilla se ha cambiado en misterio.
*
También es amor el amor que sientes
cuando estás solo y nadie te ve.
*
Este cielo de verano, que no quiere apagarse nunca.

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