Mientras lo escribía, me di cuenta de que por mi post anterior rondaba la forma de una frase de Ernst Jünger (la forma, no el contenido), de sus diarios. Esta, a diferencia de tantas otras citas sublimes, no es solo que parezca elevada y noble y resuene muy bien; es que sigue siendo hermosamente cierta cuando uno se acerca a mirarla mejor:
«La verdadera medida del valor que poseemos es ésta: el crecimiento que los demás experimentan merced a la fuerza de nuestro amor».
Ni más ni menos.

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