Una explicación (por qué «un blog literario»)

A veces me han preguntado si lo que cuento en esta página es verdad o no. Como respuesta, he colocado ahí lo de literario, para evitar la pregunta, ya que todo el mundo sabe que la verdad, en literatura, es una condición de llegada, no de partida. La verdad es un resultado del texto, si es que se da.

O sea, que lo literario es el método, no el tema. Este no es un blog sobre literatura, sino por medio de la escritura literaria, de igual modo que un fotoblog utiliza la fotografía como medio de expresión.

Trato de hacer lo que cualquier otro bloguero: contar mis cosas. Y he escogido la escritura literaria porque es mi manera de contar las cosas con más verdad. Porque yo no quiero contar lo que las cosas son en su materialidad observable, sino lo que las cosas me son. Y porque a mí la vida se me presenta de una vez, como un acorde.

Uno se levanta un sábado por la mañana desorientado y tarde, la habitación a oscuras; levanta la persiana, abre los cristales y le da en la cara una mañana azul de sol de primavera, un día tal como hoy, 10 de abril. Cuando se disponga a escribirlo sobre un texto, ¿cómo lo escribirá sin mentir? La escritura es consecutiva y la experiencia de la realidad no; el hombre que escribe no tiene más remedio que despiezar el momento (el sol, el olor, la luz del día, el viento fresco, los sonidos de la ciudad) e ir alineando esas piececitas con cuidado una detrás de otra, como el que desmonta un motor para limpiarlo.

La literatura es un modo de hacer polifónico el relato.

Es corriente pensar que la escritura literaria es una especie de tempura difuminada con que se envuelve una cosa para que quede más bonita. Así te preguntan qué significa, como diciendo: «Anda, Juan, quítale el rebozado, hazme el favor». Yo creo que la literatura no consiste en decir de modo vago unas cosas precisas, sino, al contrario, decir exactamente unas cosas indeterminadas.

Por eso —y porque disfruto— he escogido hacer un blog literario, porque es mi manera de contar la verdad de mis cosas. Por supuesto, tampoco es obligatorio escribir la verdad; ni la literal, ni la literaria. Es otra elección mía.

Me gustaría que os gustase mi blog.

Juan Avellana


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *